7 Ideas para saborear los días

Es una lástima que, por andar apresurados de una cosa a otra, se nos pasen los días sin tomarles sabor.

Uno tras otro se van marchando sin pena ni gloria. Y, cuando llega un evento placentero o un día muy especial, estamos tan distraídos que nos cuesta experimentarlo plenamente.

¿En qué momento nos olvidamos de disfrutar de las pequeñas cosas que acontecen a diario? ¿Qué podemos hacer para saborear más los buenos momentos?

1. Recordar lo bueno que vivimos. No para quedarnos anclados en un pasado feliz, sino para saborear de nuevo lo que un día nos hizo tan felices. Esas experiencias son parte de nosotros.

2. Anticipar la alegría venidera. Planear o alegrarnos por eventos agradables que están por ocurrir sirve para extender esa alegría. Sentimos el cosquilleo de la expectación y estamos más atentos cuando llegan.

3. Cazar oportunidades alrededor. En un mismo día caben momentos muy variados. Si partimos con la intención de “cazar” los buenos y disfrutarlos, vamos a saborear más momentos agradables.

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4. Generar momentos con sabor. Asumiendo un rol activo, nosotros podemos también podemos crear situaciones muy placenteras: sonreír, cantar, conectar, avanzar… Y apreciar todo eso.

5. Prestar atención a lo que hacemos. Podemos sumergirnos en nuestras experiencias cotidianas favoritas: saborear lo que comemos; sentir el agua en la piel cuando nos duchamos; trabajar centrados en la tarea; meternos en un libro, etc.

Sin distracciones. Sin prisas por salir al trote hacia la siguiente actividad.

6. Agradecer la experiencia. Los momentos agradables no están garantizados, son efímeros y no volverán a repetirse. (Aunque después hagamos algo parecido, será en un momento distinto.)

Apreciar el valor de los buenos momentos y alegrarnos de estar ahí para vivirlos nos ayuda a experimentar los que surjan con más intensidad.

7. Amplificar el entusiasmo. La alegría compartida es doble alegría. Se amplifica cuando hacemos a otro partícipe de lo agradable y cuando recibimos con gusto lo bueno que les pasa a los demás.

 

Como ves, sí podemos practicar para saborear más y mejor lo bueno que acontece en nuestros días. Y nos conviene hacerlo para vivir más satisfechos y felices, ¿no te parece?

Imagen de Daniele Zanni