7 Ideas para alimentar la confianza en ti mismo

¿Te sientes débil o intimidado ante ciertas situaciones? ¿Las cosas que haces no siempre te salen bien?

Aunque la respuesta a ambas preguntas sea “Sí”, no sirve como excusa para renunciar a confiar en ti. Porque, quienes confían en sí mismos también se asustan y se equivocan.

La confianza en uno mismo se aprende, se practica. Y, si te interesa desempolvarla y nutrirla, puedes comenzar por ideas como éstas.

1. Ponte metas y cumple con ellas

Empieza por pequeñas metas, si gustas. Acostúmbrate a sumar victorias y a alegrarte por ellas. Por ejemplo: hacer una actividad todos los días de un mes o saludar con una sonrisa a esa persona que te intimida.

Busca oportunidades para vencer pequeños retos… o mayores, cuando tomes carrerilla.

obstáculo

2. Prepárate

Encara los retos mayores (ésos que hacen temblar tus piernas) preparándote lo mejor que puedas para afrontarlos: aprende sobre el tema, planea, ensaya…

No permitas que el miedo te paralice. En lugar de pensar en lo mucho que te asusta la situación, dirige esa energía a la tarea en sí. Y, si te resulta muy complicado, póntelo más fácil: divide lo que tengas que hacer en pasos y ve uno por uno.

3. Ponle freno a los pensamientos negativos

Frena esos pensamientos que te dicen que no eres lo suficientemente bueno, inteligente, atractivo… o lo que fuera. Sirven de poco. Todo lo más, para que te los creas y permanezcas atascado.

Apárcalos y dirige tu atención a lo que puedes y quieres hacer. Y en cómo vas a hacerlo.

4. Busca soluciones

Tómate los errores, los fracasos, los problemas o las dudas como situaciones que vas a resolver o superar, en lugar de como pruebas de tu incompetencia.

Manos a la obra. No son los primeros obstáculos de los que sales airoso.

5. Recuerda tus logros y puntos fuertes

Por supuesto que cometes errores y tienes debilidades. Pero ese conjunto no puede anular el de tus aciertos y fortalezas, que también está ahí.

Recuérdalo y tenlo presente. Para ayudarte a ello, podrías llevar un diario de “lo positivo” con tus logros cotidianos, situaciones en las que te has sentido contento de participar o momentos que, en general, hayas disfrutado.

Es una idea. Habrá ocasiones en los que leer esas líneas sirva para re-inspirarte.

6. Rodéate de personas positivas

Acércate a quienes sacan lo mejor de ti y comparte menos tiempo con personas que te debilitan y fomentan tus inseguridades.

7. Cuida tu imagen y tu lenguaje corporal

La apariencia importa. No sólo por lo que perciben los demás, sino por cómo te sientes tú con estos detalles. Cuando estás a gusto con tu apariencia (ropa, corte de pelo…), mejor te sientes. Y eso ayuda.

Elige ropa o accesorios que vayan con tu estilo e intenta que no falte el mejor complemento: tu sonrisa.

Un gesto al que puedes añadir éstos que ya conoces: levanta la cabeza, mantén los hombros derechos, mira a quien te habla y responde de manera clara y tranquila.

 

Los ejercicios anteriores no son milagrosos. Hay que practicarlos, como si estuvieras trabajando cualquier otra habilidad. Y, con el tiempo, irás viendo los cambios.

La vida seguramente seguirá poniéndote pruebas complicadas. Tal vez, más que antes. Pero las enfrentarás de un modo distinto. Te sentirás más fuerte. Sentirás que tú estás de tu lado.