El coste de tener siempre la razón

Cuando discutes con otra persona, ¿es importante para ti demostrarle que se equivoca y que tú tienes la razón?

Defender el propio punto de vista es una cosa. Empeñarse en probar que la opinión personal es mejor que la del contrario es otra. Supongo que, en ciertas ocasiones, vale la pena. En otras, no.

Porque, si no te juegas mucho en el asunto que sea, ¿qué es lo que ganas cuando aplastas al contrario en el debate?:

  • ¿Te va a respetar más?
  • ¿Te va a apreciar más?
  • ¿Te va a dar las gracias por dejarlo en evidencia?
  • ¿Va a ir corriendo a decirle a todo el mundo que le has abierto los ojos?

pisando a los demás

Pocas veces pasa eso. Lo más probable es que la relación se tense o que se deteriore un poco.

Veámoslo desde el otro lado: ¿Qué sientes tú cuando hablas con alguien que tiene esta necesidad constante de probar que su opinión es la mejor?

Compartes con él/ella tus ideas y, cuando no coincide con las suyas, salta de inmediato para fulminar tu criterio. Esa persona, esté o no en lo cierto, está más preocupada por probar que tiene razón que por entender tu punto de vista.

Ahora, contrasta esa actitud con la de otra persona cuya prioridad es escucharte y entender tus ideas, aunque tengan poco que ver con las suyas (y así te lo haga saber).

¿Con cuál de estas personas te sientes mejor: con la que coopera o con la que compite contigo?

En las relaciones cercanas, al menos, el esfuerzo más rentable es el que se realiza tratando de entender al otro, buscando puntos de encuentro, cooperando para que ambos se sientan escuchados. Esa actitud sí despierta respeto y gratitud, y fortalece las relaciones.

Claro que ése es mi punto de vista. El tuyo, ¿cuál es? 😉

Imagen de Great Beyond

Comments

  1. Juanuno says:

    Recientemente leo tus “buenos momentos” son de mucho alivio en mi búsqueda díaria de todos los años para mejorar
    A éste tema solo le colgaría que gano yo sintiéndome ganador y el orgullo de ser el mejor, es como ganar una pelea. Es la lucha por ganar. No es lo que el otro haga sino como me siento al final …. Aunque después tenga resaca y arrepentimiento e incluso me disculpe al día siguiente. Es un lío.

    • Casandra - TBM says:

      Sí, ganas algo. Te sientes bien por imponerte sobre otro. Aunque esto, en las relaciones más cercanas, no sé yo si es una victoria, porque el “derrotado” puede acumular resentimiento o ganas de desquitarse. O, cuando menos, no se sentirá muy bien a tu lado.

      Al final a cada uno le toca decidir cuál es la ganancia que quiere. 🙂

      Gracias por unirte a la reflexión, Juanuno!