Cómo distraerte menos mientras trabajas

A pesar de tus intentos, las distracciones continúan robándote productividad en el trabajo. Si es el caso, vamos a trazar un sencillo plan para combatirlas.

¿Preparado?

Comienza la jornada de trabajo. En este punto, nos apoyaremos en dos elementos:

  1. Lista de tareas (clara, realista y cerrada, a poder ser). No tener claro qué vas a hacer es la mayor de las distracciones.
  2. División de las tareas en bloques. ¿Has probado a trabajar a piñón fijo durante 25-30 minutos? Esa técnica, introduciendo breves descansos (o uno mayor, después de completar varios bloques), es muy recomendada por quienes la practican.

¿Qué sigue?

trabajo interrumpido

Eliminar las distracciones previsibles

Quitando éstas, la misión de concentrarse se torna más accesible. Y muchas de estas distracciones son fáciles de eliminar.

(1) Para empezar, se pueden eliminar las que lleguen del propio cuerpo. Antes de iniciar un bloque de trabajo concentrado: te estiras, vas al baño, bebes agua, te acomodas a la temperatura de la habitación, etc.

(2) Sigues con las potenciales distracciones del entorno: despejas el espacio y dejas visible sólo lo que vas a utilizar; cambias de ubicación si en ésa el ambiente no es propicio; avisas a la gente para que no te interrumpa en un rato… U otras medidas que sean apropiadas en tu caso.

(3) Por último, las debilidades personales: silenciar el teléfono, cerrar el navegador (o las redes sociales), apagar notificaciones… Sean cuales sean tus distractores más frecuentes, neutralízalos un ratito, porque ahora viene lo bueno…

Centrar tu atención en una sola cosa

¿Cuál? La que corresponda a ese bloque que estás a punto de empezar. En este momento sólo existe esa tarea. A menos que no tengas más remedio, evita atender otra distinta.

Así, te costará menos seguir el hilo y, previsiblemente, reducirás la probabilidad de cometer errores.

¿Qué pasa si te distraes o llega alguien reclamando tu atención? Por ejemplo, mientras estás con la tarea, recibes una llamada o te viene a la cabeza un asunto importante de tu vida personal.

Anótalo. Y, si te es posible, te ocupas de eso más tarde.

Sólo con esas acciones, las distracciones han mermado bastante. Aunque, si deseas llevar más lejos el poderío de tu concentración, puedes adoptar otras medidas… ¡lejos del trabajo!

Recuperar fuelle

Si te ocupas de tus necesidades básicas, te costará menos imponerte sobre las distracciones: duerme lo que necesitas y come sano.

Pero ahí no acaba la historia. La diversión y el ocio también son necesidades básicas en lo que respecta a la productividad: haz actividades que disfrutes.

Trata de que haya variedad de actividades placenteras y de esparcimiento. Arma tu repertorio como quieras: actividades moviditas, interacción social, aprendizaje de habilidades nuevas, tiempo en solitario…

Un detalle: Cuando termines el trabajo, no empieces una actividad de ocio que se parezca mucho a lo que estabas haciendo. Por ejemplo: Terminas tu trabajo con el ordenador y sigues con él para ordenar tu colección de música.

Por experiencia propia, puedo decirte que ese descanso no es tan efectivo como el de iniciar una actividad muy diferente. Por ejemplo: Sal a pasear (solo o acompañado) y verás que desconectas y te relajas más.

Espero que le saques algún provecho a estas ideas. Si no, descuida. Seguiremos apuntando más. 🙂

Imagen de Josh Bancroft