Ideas para enfrentarte a una misión difícil

¿Cómo? ¿Que haga qué? De ninguna manera. No estoy preparado.

Se deja venir una misión aterradora: un trabajo complicado, una exposición en público o cualquier otra gesta que hace temblar tus piernas.

El estrés te empuja para que huyas o, a toda prisa, le encasquetes la misión a quien sea. Es una alternativa.

La otra es afrontar la misión, venciendo en primer lugar a ese estado interno de desasosiego, que quizás sea el mayor obstáculo a vencer.

peligro

Apuntemos ideas para eso mismo; para disminuir los temores y mantener a raya a los que queden.

Respira

Respira profundamente ahora. Y respira la próxima vez que te agobien las ideas catastróficas y tu corazón (ese pobre ingenuo, que se las cree todas) empiece a latir desbocado.

Dedica unos minutos sólo a esa actividad; a tomar aire y a expulsarlo lentamente, tratando de pensar únicamente en eso que estás haciendo.

Ignora los fantasmas que hacen escándalo en tu mente. Tú, respira. Y sigue adelante.

Confía

Confía en ti. Es una decisión que puedes tomar. ¿Cómo que no? ¿Quién o qué te impide confiar en ti mismo?

A ver, tampoco se trata de que te fuerces a creer que tienes un talento sobrehumano. Tan absurdo es eso, como pensar que no tienes ninguno.

El miedo tapa tus fortalezas y mejores cualidades. Las oculta ante tus ojos para ganar poder. Pero están ahí.

Ahí están tus capacidades, tus habilidades, toda tu experiencia. Incluso considerando que no sean la gran cosa, son mucho más de lo que te deja ver el miedo. Quítate la venda que te ha puesto.

Prepárate y actúa

Prepárate lo mejor que puedas para la misión. Adáptate a lo que tienes: a tus circunstancias y al tiempo disponible.

Evita la trampa de esperar hasta estar preparado al 100 %. Ese momento no va a llegar. El miedo procurará convencerte de que aún te faltan cabos que atar antes de lanzarte a la misión.

No retrases el momento de actuar. En cuanto puedas dar el primer paso, dalo. Irás aclarando ideas sobre la marcha.

Es normal estar nervioso. Es natural que te sientas inseguro. Acepta la incomodidad y sigue pa’ lante.

También puede pasar que, cuando estés metido de lleno en la situación que te asusta, buena parte de esos temores se desvanezca.

Déjate apoyar

En primer lugar por ti, que eres tu principal aliado. Un aliado que va a poner orden en el caos inicial y que estará contigo hasta el final de la misión, viviéndola cada segundo a tu lado.

Y, desde luego, por los demás. Aprovecha los apoyos que tengas (amigos, familiares, conocidos).

Deja que te animen o que te ayuden en algún aspecto en el que puedan colaborar. Otra vez serás tú quien les eches la mano.

Habrá ocasiones para corresponder. A ver quién no pasa en su vida por alguna misión “aterradora” de éstas. De tanto en tanto, llega alguna.

Comments

  1. Gracias! después de leer este post he sacado coraje para hacer ese trabajo que temía tanto y postergaba, mil gracias de nuevo, sigue adelante con tu blog que de veras es excelente! Que Dios te bendiga,
    Saludos desde Colombia 🙂

    • Casandra - TBM says:

      😀 Gracias a ti, Angel! Seguiremos pasito a paso, cada uno con lo suyo. 😉
      Besos.