Tus prioridades y las tareas que “debes” hacer

Es frecuente encontrar a personas que quieren disponer de un poquito más de tiempo para descansar, practicar sus hobbies, hacer ejercicio, etc. Y el día no les da para eso. ¡Qué frustración!

Atienden sus “deberes” cotidianos, uno tras otro. Exhaustos, llegan a la noche con las ganas justas de cenar, ver algo en la tele e irse a descansar para comenzar otra jornada de “deberes”: ¿Por qué no tendrá el día 30 horas?

En mi opinión, daría lo mismo que los días durasen más horas. Mucha gente seguiría llenando ese tiempo extra con “deberes”, sin sacar un rato para hacer ejercicio o para cualquier otra cosa que les apetezca.

Es una cuestión de prioridades, tenga el día 24 ó 30 horas. Y las prioridades son esas actividades que uno elige hacer en ese tiempo.

horas de trabajo

Al hilo de esto, la pregunta que nos hacemos es: ¿Las actividades que “deberías” hacer son siempre una prioridad?

Unas, seguro que sí. Otras, seguro que no. Quizás, para ti es prioritario convivir un poco con los tuyos por las tardes. Pero no te queda tiempo para eso, porque “debes” terminar de responder unos e-mails.

Te sientes culpable si dejas a un lado los e-mails. Culpable, si no dejas planchada toda la ropa. Culpable, si se queda una habitación desordenada, etc. Y no sabes decirte “¡para!” a ti mismo.

Tal vez, hay “deberes” a los que estás dando un tiempo que tú quisieras destinar a tus verdaderas prioridades. ¿Podría ser?

Lo puedes descubrir si haces un repaso de las actividades que realizas en un día. O, mejor, en una semana. Sería interesante que hicieras una lista con ellas.

Viéndolas una por una, quizás descubras tareas que puedes delegar, agrupar, compartir, aplazar o borrar definitivamente. Y eso te permitiría darle tiempo a las que de veras son tus prioridades.

Supongamos que sólo liberas unos minutitos. Buenos son. Antes pensabas que no los tenías. Ahora son tuyos para descansar, conversar, jugar, correr… Tuyos, para dedicarlos a esa prioridad que se quedó en el tintero.

Si deseas un poco más de tiempo para hacer ciertas cosas, plantéatelo: ¿puedes recortar algún “deber” de tu lista?

Imagen de Bunnyrel

Comments

  1. ¡Ay, Casandra !!!!
    ¡Cuánta razón!
    Esos deberes que nos encadenan y, que la mitad de las veces, bastantes de ellos, ni siquiera son imprescindibles ni absolutamente necesarios.
    Un día dejas de hacer la cama porque quieres ponerte a primera hora a preparar un bizcocho, que no era necesario, pero que quieres que sea una sorpresa, entonces te olvidas de la cama y a las cinco de la tarde entras en la habitación y te encuentras con “ese desastre de cama deshecha” y… descubres que ¡no ha pasado nada!
    Todos deberíamos ocuparnos en hacer más bizcochos (es un decir) y menos camas (es otro decir).
    Vamos a ocuparnos más de ser felices a ratitos que de agobiarnos porque no somos felices del todo (por otra parte, creo que eso no es posible).
    Abrazos. Muchos.

    • Casandra - TBM says:

      😆 Me ha gustado lo del bizcocho.
      Pues sí… Es que, con tal abundancia de deberes, parece que todos son lo mismo de importantes. Y es interesante revisarlos, no sea que nos estemos añadiendo presión extra. Bastantes son ya los deberes ineludibles. 😀

      Muchas gracias, Malú. Un abrazote para ti también. 🙂