El silencio incomprendido

Entras a una sala de espera y te encuentras con una persona callada. Responde a tu saludo y vuelve a su silencio.

No está entretenido con una revista, con su teléfono o con cualquier otro objeto. Simplemente, está quieto y en silencio. ¿Qué piensas de él/ella?

Vivimos en una sociedad de mucha interacción, ruido, distracciones… Estamos tan acostumbrados a la estimulación constante, que el silencio puede ser sospechoso. Algo no va bien.

a solas

  • Qué raro es éste.
  • Es antipático.
  • Es tímido.
  • Seguramente está enfadado.
  • Está cansado.
  • Es un creído. Ni me mira siquiera.

Son posibilidades. El silencio de esta persona “misteriosa” puede ser explicado por alguna de esas respuestas. Pero, también puede tener otras…

  • Está escuchando.
  • Está meditando.
  • Está pensando.
  • Está observando lo que ocurre.
  • Está a gusto así.

Es decir, explicaciones mucho más positivas, que las de que es raro, arrogante o está hecho polvo y no puede tirar con su vida.

Tal vez, esta persona está callada porque necesita ese espacio tranquilo. Y, sí, puede que lo esté disfrutando mucho. ¿Por qué no? ¿A que tú también disfrutas de vez en cuando de unos minutitos de silencio?

Confiésalo. Tú también eres un poquito raro. 😀