¿Hay gente que consigue arruinarte el día?

Éste pudo ser un buen día, pero no lo fue. Tú lo levantaste, hora a hora, pieza a pieza, y llegó otro para darle la patada. ¡Hala! ¡Derribado!

¿La gente puede arruinarte el día? Pues, visto lo visto, sí. Unos sin intención; otros, con ella. Y éste, que arruinó el tuyo, parecía ser de los segundos. Quizás pretendía hacer una gracia a tu costa para pasar el rato. Quién sabe.

Aceptemos que hay gente desagradable. Hay de todo. Y también ha de haber personas a quienes no les importa cómo puedas sentirte con lo que te dicen o hacen. O que incluso disfrutan cuando notan que te han fastidiado.

Qué bonita sería la vida sin la presencia de estos seres siniestros. Qué bueno sería no tener que tratar con esta gente…

Como te sientes mal, por el golpe que te ha asestado uno de ellos, fantaseas con esa idea. También piensas en qué tendrá este tipo en la cabeza; porqué le gusta hacer daño; qué hiciste tú para molestarle, etc.

Y, sin darte cuenta, se te olvida todo lo bueno que pasó, hasta el momento en el que llegó el desgraciado a derribarlo.

derribar

Hoy ocurrieron más cosas. Te ocupaste de lo tuyo. Te cruzaste con otras personas. Surgieron momentos placenteros. Hubo cuestiones que funcionaron o salieron bien. Pero da igual, porque en tu cabeza se ha quedado colgado este tipo y el mal rato que pasaste.

Ahí está semejante personaje, acaparando una atención que no merece. Quizás era eso lo que quería. Y lo logró.

¿Lo logró?

Ah, no… La última palabra la tienes tú.

Estás en tu derecho de poner a este tipo en su sitio y de pedirle que te trate con respeto. Y, si sigue en las mismas, estás en tu derecho de catapultarlo fuera de tu pensamiento en cuanto aparezca por ahí.

Su comportamiento no es tu problema. No pienses en porqué hace o dice esto o aquello. Si no te trata con la consideración que mereces, él (o ella) tampoco se merece tu atención.

Protege tu energía y tu tiempo. Piensa en ti. Piensa en los tuyos. Dedícate a lo que gustes. Y deja que se vaya alejando este tipo, como se aleja una tormenta. Ya pasó. Ya se fue.

Comments

  1. El problema es cuando “ese tipo” es tu propia familia, y resulta muy difícil alejarlo de tu vida.

    • Casandra - TBM says:

      Tienes razón, Pilar. El problema es más grande. Y, si no puedes poner distancia física, al menos hay que tratar de poner distancia emocional; como vestirse con un impermeable y sacudirlo en cuanto desaparece el tipo. 🙁
      Gracias por comentar.

  2. Todo es muy interesante pero que hacer cuando al vampiro lo tienes viviendo contigo durmiendo contigo, como hacer para que no te contaminen cuando parece que gozan arruinandote el día y solo ellos lo hacen todo bien y no aceptan sus errores nunca los tienes contentos y casan con sus críticas, AYUDAAAAAA POR FAVOR ES MI MARIDO

    • Casandra - TBM says:

      Hola, Jany. Como dice Pilar en el comentario de al lado, ese problema es mayor. Coincido con las dos. 🙁
      Lo “bueno” en tu caso es que te has dado cuenta de que esa relación te hace daño. Sabes que no te mereces ese trato y quieres hacer algo al respecto.

      Yo no soy especialista en este tema, pero sé que hay muchas personas atrapadas en relaciones de este tipo y que salir de ahí cuesta mucho. De entrada, poner distancia emocional es fundamental. Estás perdida como te creas cada una de sus palabras y le des gusto en todo, a costa de rebajarte tú.

      Te sugiero que busques apoyos, Jany. Los profesionales y las personas que han pasado (o pasan) por relaciones tóxicas como la que tú describes son quienes más te pueden ayudar. No estás sola.

      Seguramente te sientes débil y con la autoestima por los suelos. Quizás no te sientes capaz de manejar la situación. Por eso es importante que te acerques a quien te puede entender y ayudar, para ir recuperando fuerzas.

      Un abrazo.