Qué hacer cuando las minucias te importan demasiado

Lleva toda la semana lloviendo. Ya sea porque te las tengas que ver con el tráfico o porque acostumbres a desplazarte a pie, es incómodo que no pare de llover.

Es incómodo que suene el teléfono cuando estás en la ducha. Da rabia ir a hacer café y ver que se te olvidó comprarlo. O arañar por accidente un mueble caro.

Si no son ésas, tú tienes tu lista de pequeñas frustraciones que, de vez en cuando, te fastidian y las dejas ir, porque sabes que son pequeñas minucias que forman parte del día a día. A mí me pasa igual.

Pero… ¿Y si no te sale? ¿Y si sientes que, desde que te levantas, el mundo es una fuente de frustración constante?

borrasca

Te sientes molesto el día entero. Te molestan las pisadas de barro en la casa, la gente que habla en voz alta por la calle, el perro que ladra, el sol, la lluvia, el tráfico, las manchas… Un no parar.

Aunque esas pequeñeces no son lo que más te molesta. Lo que más rabia te da es que te afecten sabiendo que son pequeñeces. Podrías pasar de ellas. ¿Por qué no te sale?

Esa energía que se te va padeciendo por minucias podrías invertirla en asuntos más importantes, más edificantes. Pero, ¿cuáles?

Tus proyectos, tu familia, tus amigos… Algo ha de haber que te inspire y que se merezca que le prestes más atención que a los engorros de poca monta.

Encuentra dónde volcar tu dedicación

Si estás enfocado en asuntos “grandes” que te importan, no te fastidiarán tanto las tonterías que no funcionan. No será tan importante que llueva un mes seguido, que se derrame la leche en la cocina, que necesites salir de casa antes para evitar el atasco de tráfico, etc.

Tal vez, esas minucias frustrantes están acaparando más atención de la que debieran porque, ahora mismo, no estás motivado por ningún asunto “de los gordos”.

Como tienes un montón de energía mental desaprovechada, la vuelcas en lo que sale: las inevitables e insulsas incomodidades cotidianas, de las que nadie se libra.

Oh, no… ¿Cómo vas a hacerte esa trastada a ti mismo? Mereces pensar en otras cosas. Mereces canalizar tu motivación y tu creatividad en otros asuntos. Y es tu responsabilidad decidir cuáles.

¿Un objetivo? ¿Un hobby? ¿La amistad? Elige con qué entusiasmarte. Enamórate de las cosas importantes. Así, es probable que superes en un tris esas trivialidades cotidianas. Actualmente, ocupan un lugar que no les pertenece. ¿Puede ser?

Imagen de cafemama