Productividad: ¿Cómo andas de energía?

Hablamos bastante de la gestión del tiempo, de planificar, de simplificar y de otros asuntos que inciden en la productividad. Hoy subrayaremos uno que a veces es pasado por alto: la energía.

El tiempo es igual para todos. Tenemos 24 horas para distribuir las tareas. Horas, que pueden rendir más cuanto mejor nos organicemos.

Pero, por bien que nos organicemos, no vamos a rendir todos igual. Unas personas tienen más energía que otras.

Seguro que tú conoces a algunas personas que necesitan pocas horas de sueño o que parece que nacieron con pilas cuasi-inagotables. En el extremo opuesto, conocerás a otras a quienes les supone más esfuerzo cumplir con sus tareas cotidianas y necesitan más descanso.

¿Qué pasa? ¿Las segundas son perezosas? No tiene porqué.

pilas

Puede que las personas se cansen antes porque ésa sea su naturaleza. Porque no se estén alimentando bien o durmiendo lo que precisan. Porque padezcan alguna enfermedad o problema que repercuta en su energía… O a saber.

Es más, una misma persona no tiene siempre la misma energía. Por bien que organice su tiempo, ha de tenerlo presente.

Si hay una circunstancia por la que se cansa más de la cuenta, podrá poner de su parte para remediarla. Pero puede que no siempre esté en disposición de arreglarla y habrá de adaptarse a la energía con la que cuenta.

¿No te pasa a ti que hay días en los que tienes más energía que otros? A veces lo puedes solucionar con descanso y buenos alimentos. Otras, has de aceptar que vas renqueante y hacer lo que puedas con las fuerzas que tienes.

¿A qué llegamos con esto? A que no podemos confundir una falta de energía (ocasional o permanente) con pereza, con irresponsabilidad o con una mala organización.

¡Ah! Y a que no podemos comparar alegremente nuestro desempeño con el de otra persona. Porque en tiempo y recursos para organizarnos podemos estar iguales. Pero, ¿y la energía?

Yo me maravillo con esas personas que llegan a la noche y aún tienen fuelle para salir por ahí o para hacer otras actividades, cuando a mí me queda una rayita de batería en el cuerpo y estoy pensando en descansar.

¿Soy vaga por eso? Si me machaco con esa conclusión, quizás me sienta culpable, deprimida o ansiosa por no estar aprovechando el tiempo. Y eso mismo hará que mañana tenga menos energía o que esté desmotivada.

¿Qué podemos hacer, entonces? Darle buen uso a lo que tenemos, ya hablemos de tiempo o de energía.

Y, desde luego, actuar en lo que esté en nuestras manos para que la batería esté lo más cargada posible, dentro de las circunstancias. ¿Te suena bien?