¿Eres adicto al trabajo o no es para tanto?

¿Te apasiona tu trabajo? ¿Le dedicas muchas horas? ¿Las personas de alrededor te hacen notar que tu afición al trabajo es excesiva?

El exceso y la compulsión acompañan a todas las adicciones. Pero hay diferencias entre que trabajes duro, porque tu trabajo te apasiona, y que lo tuyo sea una adicción.

¿Diferencias, como cuáles?

• Disfrutas tanto con tu trabajo, que le echas un montón de horas. Aunque eso no impide que le dediques horas a tu gente, a tus aficiones y a ti mismo, y también disfrutes de ese tiempo.

• Eres capaz de desconectar. No te pasas las 24 horas del día pensando en el trabajo.

• Tu trabajo te da muchas satisfacciones, pero no lo usas para escapar siempre de relaciones o situaciones que no te agradan.

• El trabajo y los logros que se derivan de él te hacen feliz. Cosa que no cuadra con la disconformidad del adicto al trabajo, que siempre quiere más y más (como el adicto a cualquier sustancia, que cada vez necesita más de ella para sentir el subidón de los inicios).

concentrado en el trabajo

Signos que apuntan a una adicción al trabajo

Más o menos, están retratados arriba. Pero enumeremos los siete signos que suelen señalar los expertos.

¿Cuándo puedes sospechar que eres un adicto al trabajo? (Mira a ver si te identificas con cuatro o más de los siguientes puntos.)

1. Cuando quieres disponer de más horas para dedicárselas al trabajo. Piensas en recortarle tiempo a otras actividades con tal de trabajar un poco más.

Por ejemplo, la tarde en que quedaste en que ibas a ir al cine con tu niño. Eso no es tan importante. Él entenderá que estás trabajando. Y tu pareja, igual. Cuando canceles los planes del fin de semana que habías hecho con él/ella, podrás trabajar un poco más.

2. Cuando pasas trabajando más tiempo del que planeas inicialmente. Te dices que vas a dedicar la mañana del sábado a resolver dos o tres asuntos, que estimas que resolverás en una hora, y resulta que se te va el día entero trabajando.

3. Cuando el trabajo te sirve para aliviar sentimientos dolorosos (culpa, ansiedad, soledad). Claro, porque mientras estás pensando en el trabajo, te libras de enfrentarte a lo otro, que es muy desagradable.

4. Cuando los demás te han dicho que trabajas demasiado y tú haces oídos sordos. A veces los que están fuera se dan cuenta del problema antes que quien lo tiene encima.

Tu familia y amigos se preocupan al verte totalmente volcado en el trabajo y pueden tener razón, aunque a ti te parezca que exageran o que están tratando de boicotear tu progreso.

5. Cuando te estresas cada vez que no puedes trabajar. Te da rabia estar enfermo. Te subes por las paredes cuando surge un imprevisto y te toca atenderlo a costa de llegar tarde al trabajo.

Y puede que te ocupes del inconveniente, pero sin que el trabajo se te vaya de la cabeza. Estás frustrado y ansioso por volver a trabajar.

6. Cuando dejas de hacer ejercicio o actividades de ocio con la excusa del trabajo. Prefieres llegar al trabajo antes, que dedicar un tiempo por la mañana a correr. ¡Bah! Eso no es importante.

Dejas de salir o dejas de leer tranquilamente, porque te parecen pérdidas de tiempo.

7. Cuando el exceso de trabajo está afectando negativamente a tu salud. Descuidas el descanso. Descuidas el ejercicio y la alimentación. O, tal vez, duermes poco y mal por el estrés o porque trabajas más horas que un reloj. Esto no hay cuerpo que lo aguante.

¿Y ahora?

Si te has dado cuenta de que lo tuyo por el trabajo supera el mero entusiasmo, estás en el buen camino.

En este caso, de la adicción se sale recortándole tiempo al trabajo y añadiéndoselo a otras actividades. Podrías empezar con las que eran tus preferidas antes de hacerte esclavo del trabajo.

Y, si no te sale o te sientes fatal con esos cambios, pide ayuda a tu entorno y/o a un terapeuta (que para eso están).

Poco a poco, con práctica y paciencia irás poniendo equilibrio en tus días, armonía en tus relaciones y salud en tu cuerpo. Ésa es la meta.

Comments

  1. Tus palabras o tu manera de ver las cosas y anunciarlas son las mejores ya que poco a poco hacen recapacitar a la gente y autocontrolarse en torno a las dificultades presentes.

    Muchas Gracias

    • Casandra - TBM says:

      No creo que mi opinión tenga mucho valor (o más valor que la de cualquiera). Lo que me llena de alegría es que haya gente que piense, que elija cómo quiere vivir y que llegue a sus propias conclusiones. Si algo de lo que escribo promueve un poco de reflexión, ya estoy contenta.

      Gracias a ti, Yorkis. Si celebras estos días, pásalo muy bien! 🙂