¿Necesitas espacio? Dátelo

Necesito espacio.

He ahí una frase muy conocida cuando la situamos en el contexto de las relaciones personales. Quien la dice reclama libertad de movimientos a otra persona, porque siente que le está haciendo un marcaje más estrecho de la cuenta.

El espacio representa holgura, tranquilidad, descanso… Y, tal vez, lo necesitamos en más áreas y circunstancias. Por ejemplo, en éstas que vamos a enumerar.

calma

En los objetivos personales

Hay poco espacio en un plan rígido, donde las expectativas estén cerradas a cal y canto y los detalles se calculen al milímetro.

Por contra, te estás dando espacio cuando aceptas errores o pobres resultados, afrontas imprevistos, ajustas los planes, aprovechas alguna oportunidad con la que no contabas, etc.

Tu objetivo sigue claro y bien definido. Pero te estás dando margen de acción para adaptarte a las circunstancias.

En las tareas cotidianas

Hay poco espacio en una agenda con escasas horas libres. Todo está programado, tanto el trabajo como la diversión, y hay que aprovechar a tope cada minuto.

Una agenda con huecos, en cambio, te da espacio para ser espontáneo y para descansar cuando lo necesitas.

En tu cabeza

Sí, ahí mismo. Tu cabeza se llena de problemas, de planes o del ruido de las interrupciones constantes.

Cuando desconectas un rato de todo ese lío, te estás dando espacio. ¿Un ratito de relax sin pensar nada más que en la delicia de café que te estás tomando? Ay… Quién no necesita espacios de éstos…

En tu casa

El desorden y la acumulación excesiva son estresantes: la mesa llena de papeles, el trastero a rebosar de cajas que ni se sabe lo que contienen, el armario atestado de ropa que no te gusta y no piensas usar, etc.

Al quitar lo que no sirve, también te estás dando espacio.

En tu presupuesto

Si gastas cada céntimo que entra, no te das espacio para atender gastos imprevistos; que no son tan imprevistos, ya que surgen con más frecuencia de lo que uno quisiera.

En cambio, cuando tienes la oportunidad de reservar un poco de dinero y la aprovechas, sí te das espacio para atender emergencias o gastos extra (y, con suerte, hasta puedes ahorrar). Así no vives tan ahorcado.

 

¿Cuál es la moraleja de esto? ¿Cómo puedes darte espacio, independientemente del área de la que hablemos? Quitando lo que sobra.

El exceso puede ser asfixiante en muchas áreas (gastos, preocupaciones, compromisos, tareas, objetos que estorban, etc.).

Si estás agobiado en alguna de ellas, prueba a quitar un poquito de lo que sobra. El hueco que ganes (así sea chiquitín) regálaselo a tu paz mental. 😉