Te cerraron la puerta y tú echaste la llave

Este niño estuvo atento el día en el que le dijeron que era torpe con las manualidades. El día en el que le dijeron que era flojo para estudiar. El día en el que le dijeron que el deporte no era lo suyo. Y también cuando le dijeron que no tenía ninguna gracia contando historias.

Cuando llegó a adulto, tenía asimilado que había cosas en la vida para las que no estaba hecho.

  • ¿Bricolaje, yo? Quita, quita… Con lo manazas que soy.
  • No sirvo para estudiar.
  • El deporte no es para mí.
  • Soy un mal narrador.

Los demás le cerraron puertas y él las aseguró con un candado, eliminando así la oportunidad de progresar en cualquiera de esas áreas.

candado en la puerta

Si quisiera, ahora que es mayor, podría probar a abrir alguna de esas puertas. Así comprobaría qué hay de cierto en esas limitaciones. Nada se lo impide, salvo él mismo.

Yo soy como soy

Eso es lo que muchos creemos, como si nuestra forma de ser o nuestras habilidades se mantuvieran estáticas para siempre. Cosa que no es así.

Nuestro cerebro se adapta, cambia cuando lo exponemos a nuevas experiencias. Y esto sucede durante toda la vida.

Es cierto que cada uno de nosotros tiene más potencial en unas áreas que en otras. También, que todos tenemos limitaciones. Pero algunas de esas limitaciones no son tan grandes como nos hemos creído que son.

El muchacho de la historia se creyó que era malo para muchas habilidades. Y, debido a ello, le cerró la puerta a desarrollarlas.

En realidad, fue lo que él creyó de sí mismo lo que lo limitó más que las posibles limitaciones reales que pudiera haber encontrado en el camino.

Se sintió incapaz. Se identificó con esa imagen sin cuestionarla. Creyó a los que le cerraron la puerta. Y, para bien o para mal, una persona suele convertirse en lo que cree que es, como dijo Gandhi.

Moraleja del asunto: No digas que no puedes. No digas que no sabes. No digas que no estás hecho para tal o cual cosa. Decide cómo quieres ser e ingéniatelas para acercarte a eso.

Comments

  1. Cuanta razón tienes. Además la autoestima es básico en la vida de las personas.
    Muchas Gracias por estar ahí.

    • Casandra - TBM says:

      Gracias a ti, Fonsov. 🙂 Coincidimos entonces en tratar de querernos y en no ponernos tantos límites. 😉