Dile a tus emociones quién manda aquí

Los seres humanos tomamos muchas de nuestras decisiones llevados por la emoción del momento. Algunas de ellas son acertadísimas.

Si yo me dejo llevar por la esperanza y la ilusión que da estrenar un año, y me nace desearte miles de venturas, creo que acierto en darle rienda suelta a esa emoción.

Ya puesta, lo haré ahora mismo. 🙂

Amigo, muchas gracias por visitar esta página. Hagas lo que hagas este año que entra, deseo que te acompañen la salud, el amor y las ganas de luchar por lo tuyo. Y que, a poder ser, encuentres la suerte de cara.

levantarte

Siguiendo el hilo, te confieso que, junto a la emoción del estreno que me impulsa a desearte lo mejor, están conviviendo otras a las que he decidido hacer a un lado.

Te cuento. Esta mañana estuve revisando los números del blog y me frustré un poco. Las visitas y casi todas las cifras van muy bien. La única que va mal es la de los ingresos, que da pena verlos.

Como no soy de piedra, ese balance del año me desmotivó y una serie de emociones y pensamientos cenizos empezaron a encadenarse. Entre ellos el de que, como esto siga así, los impuestos que tengo que pagar por trabajar van a superar a los ingresos en menos que canta un gallo.

Ahí estaba yo frente a los números: sin ganas ni energía para escribir. Más bien, con miedo, dudas y tristeza invitándome a dejar el trabajo por unos días. Pero no lo he hecho.

Sigue tu plan, digan lo que digan tus emociones

Trabajar con las emociones en contra no es fácil. Yo he escuchado lo que dicen y las he dejado correr prediciendo lo peor. Pero no voy a permitir que me frenen.

Prefiero seguir con mi plan como cada día. Porque, si algo va a mejorar mi situación, es que actúe conforme a mi estrategia. Es más, muy probablemente, después de trabajar me sienta mejor por haber cumplido mi misión.

Lo que haga será lo que determine cómo me sienta dentro de un rato. Porque, si no hago nada, lo más seguro es que dedique el día a darle vueltas a la cabeza y a perder el tiempo.

En estos años he aprendido que, cuando uno se compromete con lo que quiere, hay días duros. Días en los que hay que hacer a un lado la emoción del momento (miedos, inseguridades, hastío, etc.) y seguir con el plan.

Si algo va a mejorar nuestra situación y cómo nos sentimos es lo que vamos a hacer a continuación. Y podemos elegir: ¿Quién manda: una emoción incómoda momentánea o tu determinación de lucha?

Al menos hoy, yo lo tengo claro. ¿Y tú?

Imagen de Llima

Comments

  1. También! Aunque cueste!