Cómo evitar el remordimiento del comprador

¿Has sentido alguna vez remordimientos por haber hecho una compra? Bienvenido al club. Por ahí hemos pasado casi todos.

Las razones para el remordimiento pueden ser variadas: has pagado un precio muy alto, te ves desestabilizado para llegar a fin de mes, te das cuenta de que el objeto no te hace tan feliz como tú pensabas, etc.

Lo que no varía es ese “pellizco” que muchos hemos sentido después de la compra. ¿Qué podemos hacer con esa sensación tan poco encantadora?

El presente es lo que importa

En el pasado, todos y cada uno de nosotros hemos tomado decisiones poco afortunadas con el dinero. (El que esté libre de errores, que nos tire el primer euro.)

euros

Lo bueno de los errores que hemos pagado caro es que nos van a ayudar a tomar mejores decisiones a partir de ahora. Con eso nos tenemos que quedar; con lo que hemos aprendido. El resto, fuera.

Fuera la bici de montaña que compraste y no piensas usar. Fuera el bolso que no es de tu estilo y que, cada vez que lo miras, hace que te preguntes: “¿Por qué lo compraría?

Vende o regala esos recordatorios de culpa. Ya que esa mala inversión no la vas a recuperar, haz algo positivo con lo que no te sirve. Y, si estás a tiempo de devolver el objeto, regrésalo a la tienda.

En caso de que estés usando aquello que compraste y que tu remordimiento venga por haber pagado mucho o por la sensación de que “no te lo mereces”, asume tu decisión y prepárate para las próximas compras que hagas.

Aprende a manejar tu dinero

Nadie nace sabiendo. En las escuelas no nos enseñan demasiado acerca del manejo del dinero. No nos preparan para ser críticos ante el mensaje de la sociedad: Trabaja, gana dinero, gástalo en cosas y vuelve a ganar dinero para gastarlo en más cosas.

Algunos tienen la suerte de que sus padres les transmiten sólidos principios para gestionar el dinero. Pero, ¿qué hacemos el resto? ¿Qué hacemos los que tenemos poca idea de cómo hacer un presupuesto, cómo ahorrar o cómo invertir, por ejemplo?

Aprender por nuestra cuenta. Nos guste o no, manejar el dinero es un aprendizaje fundamental en la vida.

Aprendemos de los errores. Pero también de libros, de foros y de la experiencia de otras personas que están en el mismo camino que nosotros queremos tomar.

Lo dicho. Sea cual sea tu filosofía sobre el dinero y el destino que le quieras dar, edúcate a ti mismo. El conocimiento es un arma poderosa para prevenir este tipo de culpas.

Eso, a medio plazo. Para tu próxima compra, que quizás tenga lugar pronto, puedes tener en cuenta estas ideas que siguen.

Medidas para tus próximas decisiones de compra

1. Echa un vistazo a lo que tienes. ¿Puedes arreglártelas sin lo que piensas comprar? ¿Lo quieres o lo necesitas?

2. Piensa acerca de lo que va a aportar esa próxima adquisición. ¿Qué partido vas a sacarle? ¿En qué va a mejorar tu vida ese objeto (o servicio)?

3. Date unos días de reflexión. Haz oídos sordos y ojos ciegos a las ofertas que te empujan a comprar impulsivamente, para que hagas una compra bien meditada.

4. Nunca compres para impresionar a otros. Cualesquiera que sean tus razones para comprar, descarta ésta. Toma tus decisiones pensando en ti y en tu situación.

Porque, si gastas para estar a tono con los demás, vas a entrar en una dinámica muy estresante. Obsérvalo entre quienes tienen esta costumbre.

5. Respeta tu presupuesto. A no ser que no quede otro remedio, no te endeudes. Procura establecer un fondo para esas pequeñas compras (o no tan pequeñas).

En resumen: piensa y, después, compra. Así disminuyen las probabilidades de padecer remordimientos.

Y si, a pesar de eso tomas una decisión de la que te arrepientes más tarde, ya sabes, aprovéchalo para hacerlo mejor la próxima vez.

Escribiendo esto me acordé de cuando compré unas monísimas botas de tacón fino que sólo usé por 15 minutos. Todos hemos hecho tonterías de éstas. Yo, muchas. 😆