Cómo trabajar cuando los ánimos no acompañan

Si estás sereno o relativamente contento, tus ocupaciones habituales se aligeran. En cambio, si estás de capa caída, te cuesta más sacarlas adelante.

Así es para muchos de nosotros. Es comprensible que el malestar (físico o emocional) afecte a nuestras actividades.

Cuando nos sentimos fatal, solemos parar. Nos damos permiso para poner pausa en nuestras ocupaciones hasta estar en condiciones de retomarlas.

Otras veces, nos ocupamos de nuestras actividades aunque no nos encontremos bien. La molestia no es tan grande como para detenernos, pero sí que afecta al rendimiento.

Trabajamos con un resfriado a cuestas, con el sabor de una discusión desagradable, con dolor de espalda o con el corazón roto por una desilusión amorosa.

Qué largos son esos días…

cara triste

Para los males físicos, siquiera, pueden hacer el quite momentáneo unos analgésicos u otros remedios de farmacia. Pero, ¿qué hacemos con los emocionales?

Bueno, ya han descubierto que el paracetamol puede aliviar, además del dolor físico, el dolor emocional. Aunque, como parche ocasional, a mí me parece que hay remedios preferibles a las pastillas.

Por ejemplo, fingir una sonrisa. Hay estudios (como éste) que prueban que, cuando haces ese gesto (aun sin ganas), mejora tu estado emocional. La mente sigue a lo que haces con el cuerpo.

Si esto es así, cada quien puede identificar cuáles son los parches más efectivos en su caso y utilizarlos cuando los necesite. Más ejemplos:

  • Escuchar música reconfortante. Baladones trágicos, no, claro. Hay que elegir piezas musicales que calmen el espíritu.
  • Cantar. El que canta, su mal espanta… Pero ha de elegir letras que le suban la moral. Si no, estamos en las mismas.
  • Pasear. Preferiblemente por escenarios naturales, bonitos y soleados. En caso de climatología adversa, un “paseo mental” también es bueno.
  • Hacer ejercicio. ¿Cómo me iba a olvidar de los botes y los bailoteos?
  • Comer algo apetecible. Siempre que sea la hora oportuna y no te pases con la dosis.
  • Hablar con personas que te inspiren. Las “desinspiradoras”, a mantenerlas lo más lejos posible hasta recuperar el fuelle anímico.
  • Vestirte con ropa que te siente bien. Verte a ti mismo bien arregladito es otro bálsamo que suele funcionar.
  • Realizar un gesto generoso. Si puedes echarle una mano a quien la necesita, también ganas tú.
  • Otras (las tuyas). O una combinación de varias.
¿Conclusión? Cuando haces cosas relacionadas con un buen estado de ánimo, tus ánimos mejoran.

Utiliza esos parches para sentirte mejor y canaliza ese repunte de ánimos en tus ocupaciones habituales. Es probable que, haciendo esto, empieces una remontada y te recuperes pronto.

Eso, en caso de que necesites un parchecillo emocional. Si hablamos de un dolor intenso, como harías con cualquier dolor del cuerpo, lo suyo es ir al médico, sobra decirlo. 😉