Aprovecha las primeras horas de trabajo

¿Trabajas con una de estas máquinas con conexión a Internet? ¿Qué es lo que haces justo antes de empezar tu sesión de trabajo?

Te sientas. El ordenador arranca y se conecta a la red. Como queda todo el día por delante, comienzas la jornada revisando el correo, leyendo mensajes o noticias. Y, antes de que te des cuenta, han pasado valiosos minutos.

Si ese “calentamiento” inicial te sirve para concentrarte posteriormente en las tareas importantes, me callo. Es tiempo bien empleado. Pero, ¿qué tal si lo que estás haciendo es dispersarte y hacer que luego te cueste el doble arrancar con lo más duro?

Yo trabajo con una de estas máquinas. Los días en los que ando desganada se me hace fácil comenzar la jornada revisando estadísticas o leyendo artículos diversos. Y, qué casualidad, en esos días me cunde menos el trabajo.

Más me disperso. Más me distraigo. Más tiempo pierdo… Más me cuesta sacar el trabajo adelante.

Así que, para rentabilizar las energías (especialmente cuando escaseen), aquí te dejo unas estrategias que a mí también me sirven.

concentrada

1. Observa tu productividad

Compara las veces en las que empiezas el día remoloneando con ésas otras en las que te vas directo a la tarea importante.

Observa qué pasa con tu concentración cuando mecánicamente te conectas a Internet al principio o en medio de una tarea.

La idea es que, antes de hacer mejoras, has de saber qué es lo que puedes mejorar. Y, si compruebas que se te van tiempo y energía sin darte cuenta y que eso incide en tu productividad, entonces puedes encontrar un remedio.

En caso de que decidas que te vendrían bien unos ajustes, podrías aplicar las siguientes medidas.

2. Veta el remoloneo en Internet

Rompe con el hábito de navegar por inercia, justo cuando empiezas a trabajar o cuando quieres desconectar unos minutos de una tarea pesada.

Elige ciertos momentos del día en los que vas a pasearte por la red. Los que tú quieras, con tal de que seas tú quien decida cuándo te dedicas a esa actividad. Que no sea la costumbre la que tome esa decisión por ti.

3. Cierra el navegador

Si no lo necesitas para lo que vas a hacer, déjalo cerrado. Como sabes, la manera más fácil de resistir una tentación es evitarla.

Cuando el navegador está cerrado, haces menos probable que navegues mecánicamente por Internet, ya que antes tienes que tomar la decisión de abrirlo.

4. Establece descansos

Los descansos breves intercalados en tareas complejas sirven para dosificar energías y mantenerte enfocado en lo que estás haciendo.

La cantidad de tiempo que una persona puede permanecer concentrada en una tarea manteniendo un buen rendimiento varía de unos a otros.

En mi caso, más o menos tras media hora de esfuerzo, mi mente empieza a quererse escabullir de la tarea. Aprovecho el momento para ir al baño o para cerrar los ojos unos instantes y así recobro energías.

¿Durante cuántos minutos puedes tú permanecer volcado en lo que haces? ¿Veinte, treinta? Averígualo. Divide tu trabajo en bloques de tiempo separados por breves pausas y notarás la diferencia.

5. Silencia los aparatejos

El móvil, la tablet, la tele, etc. A todos ellos, siléncialos para que no te interrumpan.

Cuando hagas un descanso en la tarea, en lugar de entretenerte con uno de estos aparatos, haz un descanso “real”: estírate, toma el aire, respira, relaja tu mente… Y vuelve a la concentración.

El descanso es más efectivo si durante esos minutos haces algo distinto a lo que tienes entre manos. Compruébalo.

Por último, te dejo con un pensamiento que a mí me sacude cada vez que me siento frente al ordenador por la mañana y quiero entretenerme un ratito antes de trabajar:

La primera hora de la mañana es el timón de la jornada”. (H.W. Beecher).

¿Te pasa que, cuando empiezas concentrado y productivo, entras en una dinámica que se prolonga durante el día?

Cuando empiezas disperso y cedes a las distracciones, ¿cómo te va en las siguientes horas?

Para mí que la frase está acertada. Si coincides conmigo, saquemos provecho de esa primera hora. Enfoquémonos.

Comments

  1. A mi también me pasa, si empiezas fuerte, el día continua por el mismo camino, estás más concentrado y rindes más y mejor. A mi me funcionan bien las alarmas, si decido hacer una pausa para mirar algo en internet o el correo, programo una alarma para 5 o 10 minutos, y cuando suena, se acabó, sin excusas.

    • Casandra - TBM says:

      Gracias por el tip, Alfonso. 🙂 Al final cada uno va encontrando las ideas que le resultan.

      En lo que creo que muchos vamos a coincidir es en que las primeras horas influyen en el rumbo que toma el día.