Da lo que quieras recibir

Esta entrada se publica en el día del amor y la amistad para hacerle un homenaje a la bella paradoja de los actos generosos.

La generosidad es una recompensa en sí misma, porque el generoso se da cuenta de que tiene algo de valor para compartir. Pero, además, puede ser una manera efectiva de conseguir lo que necesita.

Si tú quieres atención o amor, es más probable que consigas esas cosas cuando eres tú mismo quien antes las ofrece.

Eso sí, hay que atar las expectativas en corto. Porque quizás no recibas lo que quieres cuando esperas, como esperas o de quien lo esperas.

amor

Ocurre lo mismo en otros terrenos. Por ejemplo, si quieres aprender algo (lo que sea) progresas más en ese aprendizaje cuando compartes lo que sabes sobre el tema.

A mí me pasa en este blog. Comparto lo que voy aprendiendo y, gracias a eso, más voy sabiendo. (Y más espero saber.)

Cuando necesito motivación, ofrezco motivación aquí (a quien quiera pasearse por estas líneas). E, independientemente del éxito que tenga mi ofrenda, yo recibo esa energía que estoy buscando.

La táctica, ya ves, es opuesta a la de quejarse por no tener suficiente de aquello que se precisa:

  • Nadie me quiere.
  • No me hacen caso.
  • ¡Ay! Qué triste estoy.

Y ahí se queda quien suelta esto, esperando a que su suerte cambie o a que un alma generosa se lo ofrezca.

En este caso, la alternativa es ofrecer lo que se tiene, por poco que sea. Es decir, invertirlo. Porque es muy probable que retorne más de lo mismo.

Con el amor funciona, en cualquiera de sus formas (atención, aprecio, comprensión, cariño, etc.), salvando los errores de inversión que todos cometemos en esta área. Por ejemplo, cuando invertimos en la persona inapropiada.

Afortunadamente, los errores no borran todos los aciertos. Éstos suman lo necesario para que sigamos convencidos de que ofrecer amor es una manera muy probable de recibir amor.

Comments

  1. Cierto. Y la prueba está en que cuando vas por la vida con la sonrisa puesta parece que todo el mundo es más amable, mientras que cuando estás enrabietado y con cierta sobredosis de antipatía la gente te parece insoportable.
    Así pues, aunque sea por puro egoísmo, vamos a poner de nuestra parte.
    Día de besos y rosas.
    Por besos que no quede. Muuuuuchos.

    • Casandra - TBM says:

      Parece que cuando el egoísmo se usa así, todos ganamos. 😀 Ojalá que se usara más de esa manera.

      Muchos besos también para ti, Malú. A ver si prolongamos el espíritu de este día todo lo posible. Falta hace, con lo gélida que parece que va a ser la semana…

      Gracias, primor. Que la fuerza y la calidez nos acompañen. 🙂