Dormir pocas horas y levantarte contento. ¿Es posible?

Ocasionalmente vivimos noches en las que no dormimos las horas necesarias para reponer energías.

¿Cómo amaneces tú, cuando tienes todo un día por delante y sólo has dormido 4 ó 5 horas si acaso?

Depende. [Vamos a partir de que estás bien de salud.] Imagina que te quedas hasta la madrugada resolviendo un problema.

Te vas a la cama harto y contrariado, porque el día siguiente has de levantarte para atender tus responsabilidades habituales. La experiencia te dice que vas despertar hecho un trapo.

Ay, qué cansancio… Qué día más malo… Pondré otra cafetera.

Ahora, veamos una situación distinta: Estás en una amena reunión con amigos. El tiempo se te pasa volando y te dan las tantas en la tertulia. Vas a dormir horitas contadas.

PERO te sientes contento y, además, expectante al día de mañana, en el que habéis quedado todos para subir a un cerro y pasar todo el domingo en el campo.

No hay color entre una situación y otra. A pesar de dormir pocas horas, es muy probable que disfrutes el domingo campero con tus amigos. ¿Quién piensa en el cansancio?

La segunda situación es mucho más agradable. Eso hace que el cansancio reciba menos atención por tu parte.

excursión

Te vas a dormir esas escasas horas pensando en lo bien que lo vas a pasar mañana, no en lo cansado que vas a estar cuando despiertes. Y, cuando te levantas, a pesar de que no has cargado completamente tu batería, no le das tanta importancia.

En realidad, no la tiene. La tendría si todas las noches duermes menos de lo que necesitas. Pero no es el caso.

Todos pasamos por noches en las que dormimos pocas horas: por un viaje, por una fiesta, por un problema, porque el vecino nos despierta y nos cuesta dormirnos otra vez, etc. Y al día siguiente hemos de vernos las caras con nuestros quehaceres habituales.

Enfrentándote a un día difícil

Sabiendo lo anterior, hay un remedio muy simple que suele funcionar cuando duermes poco: No agobiarte por lo cansado que vas a estar al día siguiente.

Y, cuando te levantes tras esas escasas horas de sueño: No darle vueltas a lo cansado que estás y a lo pesado que es el día.

Este consejo nos lo da Darius Foroux en Medium. Lo tomó del clásico de 1936 de Dale Carnegie, Cómo suprimir las preocupaciones y disfrutar de la vida.

En realidad, lo que nos recomienda es enfocar la atención en lo positivo antes de ir a la cama: Pensar en que vas a estar bien. Llevar la atención a las cosas interesantes que vas a hacer al día siguiente.

Pero, si no te sale pensar en lo mejorcito del día siguiente, con pensar en cualquier otra cosa que no sea el cansancio, despiertas mejor y el día se te hace más llevadero.

Quédate con esta idea: Aquello en lo que enfocas tu atención, se expande. (El cansancio, en este caso.)

Si no lo has hecho, prueba el remedio en esos días en los que te despiertas sin haber descansado lo suficiente. Y, si te funciona, incorpóralo a tu botiquín emocional. (En el mío ya lo tengo.)

Seguiremos apuntando ideas para aprovisionar nuestros respectivos botiquines. 😀