5 Efectos positivos de la amabilidad en la salud

¿Qué sientes cuando realizas un gesto amable y desinteresado?

  • Cedes tu asiento en el autobús.
  • Dejas una moneda en el sombrero de un músico.
  • Donas algunos productos a un banco de alimentos.
  • Donas los libros que ya no usas a la biblioteca de un hospital.
  • Compartes algo de tiempo con una persona que quiere ser escuchada.

Podríamos hacer una lista enorme con la cantidad de oportunidades para realizar este tipo de gestos que se nos presentan a diario.

Son oportunidades para hacer el bien a “la sociedad” o a las personas que tienes más cerca. Pero, también, para hacerte un bien a ti mismo, según confirman los estudios que abordan el asunto.

Me gusta tocar este tema en el blog, porque “ser bueno” con otros es una opción asequible y sencilla para sentirse bien. Tal vez no lo sea para todas las personas, pero sí para muchos de nosotros.

gesto de dar

A días me encuentro con gestos dañinos o desconsiderados: animales abandonados, árboles con las ramas tronchadas adrede, contenedores volcados en la vía pública, multitud de comentarios llenos de desprecio en Internet, etc.

Por ahora, no sé qué beneficios se obtienen con esos actos destructivos o insolidarios. Sospecho que, quien los realiza, algo saca a cambio. Quizás, el desahogo de su frustración o la sensación de sentirse por encima otros o de las normas sociales.

Pero, por mucho que obtenga de su actitud quien elige destruir, más obtiene de positivo quien elige una actitud amable y constructiva. Eso es lo que creo.

Volviendo al principio, ¿cómo te sientes tú cuando eres amable con otros?

¿Qué efectos tiene ese gesto que realizas en tu propio bienestar?

Comencemos por tres muy evidentes, que ya hemos apuntado otras veces.

1) Ser amable te hace feliz

Feliz, porque estás actuando según tus convicciones (en caso de que vayan por este lado). Para ti es valioso hacer el bien y ser amable.

Tu acción positiva está alineada con lo que piensas y te identificas a ti mismo como una persona que hace cosas buenas.

2) Ser amable fortalece las relaciones

La amabilidad reduce la distancia emocional que nos separa; nos ayuda a conectar a unos con otros y a fortalecer los vínculos existentes.

Al parecer, genéticamente estamos predispuestos a la amabilidad. Nacimos “configurados” para ser amables. Es una tendencia que se remonta a tiempos remotos en los que, para sobrevivir en un medio hostil, necesitábamos crear lazos fuertes y cooperar con otros miembros del grupo.

Ya sabes, unas relaciones fuertes y sanas, también son una inversión en salud.

3) Ser amable “se pega”

La actitud es contagiosa, ya sea positiva o negativa. No sé en qué tipo de ambiente te gustaría vivir a ti; en cuál te sentirías más relajado o contento.

Yo sí tengo claro que deseo que me rodeen la calidez, la alegría o la amabilidad y en absoluto me molesta contribuir a que se extiendan más, al contrario.

amigas

Y, ahora, vamos con dos beneficios extra de la amabilidad, que están relacionados con los anteriores.

4) Ser amable es bueno para tu salud

Los gestos amables conllevan una interesante experiencia bioquímica.

  • Propician el aumento de endorfinas y dopamina en el cerebro, por la interpretación positiva que tú haces de la situación. El bienestar es inmediato y puede prolongarse mientras evoques la experiencia.
  • Reducen la presencia de cortisol, con lo que mengua el estrés “malo”.
  • Sirven para liberar oxitocina (llamada también “hormona de la confianza”). Sustancia, que de paso es beneficiosa para el sistema cardiovascular.
  • Gracias a la oxitocina, se libera óxido nítrico en los vasos sanguíneos. Estas moléculas expanden dichos vasos, con lo que se reduce la presión arterial.

5) Ser amable ralentiza el proceso de envejecimiento

El estrés y la amargura te ponen años. La amabilidad y la alegría te los quitan. Mejor dicho, te los ponen… más despacio. Para comprobarlo, mira las caras de los que están en una y en otra situación. 😀

Investigaciones recientes dicen que la oxitocina actúa reduciendo dos de las variables que más inciden en el envejecimiento prematuro: la inflamación y la presencia de radicales libres en el sistema cardiovascular.

Según otras investigaciones recientes, la oxitocina también favorece la regeneración muscular.

Y no está todo dicho sobre esta potente hormona. Próximamente, seguro que nos sorprenden con más hallazgos que nos invitan a conectar con otros y a hacerles un bien, beneficiando con ello nuestra propia salud.

Parece ser que quien identifica “ser bueno” con “ser tonto” es que no está informado sobre lo saludable que es la amabilidad. 🙂

Imagen de Maja_Larsson