Sé feliz ahora. Conecta con otros.

Supón que estás triste y desolado. ¿Qué puedes hacer para sentirte un poco mejor en este momento?

La clave va a estar en hacer algo (lo que tú creas oportuno). No es seguro que la acción elegida te proporcione felicidad. Pero sí es más probable que te sientas mejor si haces algo, que si no haces nada.

Tus opciones son muchas. Están las poco recomendables por sus consecuencias a posteriori: darte un atracón de comida, fundir la tarjeta de crédito o utilizar una sustancia para evadirte de la realidad, por ejemplo.

Y también tienes a tu disposición un amplio abanico de acciones saludables: meditar, hacer ejercicio físico, practicar tu hobby, sumergirte en un proyecto o conectar con otras personas, que es la protagonista de la entrada de hoy.

cuatro personas

Calor humano para derretir la tristeza

No es un secreto que las relaciones sanas son un pilar de salud y bienestar. Por eso las construimos y las cuidamos.

Y, si en lugar de pensar en un largo tramo de vida, pensamos en un momento concreto, encontramos lo mismo: la interacción positiva con otra persona es una opción efectiva para sentirte mejor ahora, al instante.

¿Cómo se le puede sacar partido? Aquí tienes varias propuestas.

1. Escuchando a otro: Saber escuchar es una cualidad muy valorada. Las personas necesitan que las escuchen y se sienten bien cuando estás tú ahí, tratando de entender lo que te cuentan, mostrando interés por lo que les pasa.

Ganan ellos, que se sienten aceptados y reconfortados. Y también ganas tú, porque eres testigo de primera fila de que estás dando algo que tienes y que es muy valioso.

2. Iniciando interacciones “nuevas”: Esas interacciones con conocidos o con gente que no has visto en tu vida también son beneficiosas.

Por una parte, palian la sensación de soledad. Por otra, te ayudan a superar el ancestral miedo al rechazo.

Tal vez te dirijas a una persona que te manda a la porra, a otra que te hace un repulgo… Y así vas aprendiendo que el rechazo no tiene que ver con la persona que eres, sino con las situaciones o preferencias de ellos.

Porque, si sigues probando, llega esa vez en la que te encuentras con la persona que sí va a sintonizar contigo. Muchos amores y amistades han nacido así, ¿verdad?

3. Propagando la felicidad. Las emociones son contagiosas. Si estás en un entorno de gente crispada, se te pega la crispación. Si estás en compañía de una persona tranquila o contenta, algo también se te pega si estás receptivo.

Y al revés también funciona: Si quieres animarte, anima a otra persona. Será prácticamente inevitable que su alegría te salpique a ti.

4. Abriendo el corazón: Cuando se ha establecido cierta confianza en una relación, vas más allá de los temas superficiales (¡Ay, cómo está el patio político! Qué bueno fue el partido del domingo, ¿lo viste? ¿Te has enterado de que Fulanito se casa con Menganita?)

Surgen conversaciones en las que compartes tus deseos, tus sentimientos, tus temores, tu mundo íntimo. Esa conexión profunda que estableces con otra persona te reporta más felicidad (al instante) que si mantienes la distancia y sólo compartes lo mundano.

5. Primando los contactos cara a cara: Ahora es habitual que muchas de nuestras interacciones se desarrollen a través de una pantalla. Es preferible conectar con otros humanos así, que no conectar en absoluto. En eso estamos de acuerdo.

Sin embargo, los contactos cara a cara son más beneficiosos para la salud emocional, según estudios recientes. En el encuentro “presencial” la comunicación se enriquece; compartes más gestos y detalles (suspiros, miradas, aromas, etc.).

Con el tiempo los expertos nos darán más explicaciones sobre este punto. Por el momento, sabemos que el contacto personal es mucho más gratificante “en vivo” que a través de una pantalla.

Y ahora viene lo mejor: que compruebes por ti mismo estas sugerencias; que conectes con otros de maneras variadas para ver cómo influye en tu bienestar inmediato.

Así tendrás más recursos para que los emplees en hacer tu felicidad. Y, en este caso, también ayudarás a otros a sentirse un poquito más felices.