¿Qué tienes pensado hacer “algún día”?

¿Llevas tiempo con una idea esperando en el cajón con el propósito de ocuparte de ella “algún día”?

Muchos tenemos cosas que aguardan el momento propicio para ocuparnos de ellas. Algunas son tan breves como iniciar una conversación con X persona o sacar del trastero una máquina inservible. Otras requieren más tiempo: empezar un curso o un negocio, dejar de fumar, tomar unas vacaciones, etc.

¿Qué tal si nos ocupamos de una vez de esa cosa que hemos ido posponiendo a causa del ajetreo diario?

Hay tres medidas que nos pueden ayudar.

día siguiente

1. Fijar un día en el calendario

Como la cita con el dentista o el vencimiento de una factura, esa fecha ha de respetarse. Éste es el primer paso ineludible para ocuparnos de la misión.

Ya tenemos el día. ¿Qué viene ahora?

2. Ponerlo por escrito

¿Para qué vamos a molestarnos en escribir? Hay varias razones:

1. Cuesta poco trabajo. A falta de ganas de elaborar un plan minucioso, un pequeño esquema ya es de ayuda.

2. Se aclaran las razones en la cabeza: ¿Por qué queremos hacer “eso”? ¿Qué importancia tiene realmente?

3. Se vislumbra el camino. ¿De qué pasos consta la misión? ¿Qué dificultades vamos a encontrar? ¿Cómo vamos a responder a ellas?

4. Aumenta el compromiso. El simple hecho de anotar de puño y letra lo que vamos a hacer, hace más probable que lo hagamos. (Estudio de la Universidad Dominicana de California.)

De acuerdo. Tenemos marcado el día en el calendario. Hemos esbozado un esquema. ¿Y ahora?

Paso a paso

¿Hemos de hacer preparativos de aquí al día marcado en el calendario? Cuando llegue el día “D”, ¿qué acciones vamos a realizar?

Las acciones son las que convierten los objetivos en realidades. Por tanto, hemos de decidir qué pequeños pasos vamos a dar cada día.

Si nuestra misión pendiente es de las breves (como una conversación), ya estamos a punto de verla cumplida. Del día “D” no pasa.

Y si la misión implica un cambio duradero, partimos con un plan de ruta en el que figuran las acciones enfocadas a dar cumplimiento a la misión.

¿Habrá dificultades? Sí. ¿Pasos en falso? Probablemente. En el peor de los casos, nos saldremos del camino. Pero también tendremos la opción de retomarlo.

Como sea, la inquietud que teníamos ya no está aburrida en el cajón del “algún día”. Al fin, nos estamos ocupando de ella. Ahora es el momento. ¿Por qué no?