Sé bueno contigo: ¿En qué consiste eso?

¿En qué se concreta la propuesta: Sé bueno contigo?

En acciones como éstas, que vamos a recordar para tenerlas siempre a mano. A continuación, siete muy descriptivas.

1. Cuida de lo básico

Está muy repetido lo de cultivar buenos hábitos que todos conocemos (dormir lo necesario, comer equilibrado, hacer ejercicio, buscar cauce para el exceso de estrés, arreglarse para estar presentable, etc.).

Pero vale la pena recordarlo, en tanto que persiste la confusión de que “cuidar de ti” es hacer lo que te más te apetece en ese momento. Y no. Cuidar de ti es hacer lo que más te conviene, que puede que no sea la opción más fácil o placentera de las que hay disponibles.

2. Reserva un pequeño espacio para ti

¿Cualquier día? No, hoy mismo. Regálate un ratito en el que hagas una actividad con la que te sientas bien.

De un lado está lo básico (del punto 1) y, del otro, estos detalles que te regalas exclusivamente para disfrutarlos: una breve siesta después de comer, unos minutos de lectura, un paseo…

La finalidad es relajarte y sentirte a gusto. Otro buen regalo, ¿no? Y no necesitas de nadie más para dártelo.

lo mejor

3. Date el reconocimiento que mereces

Lo mismo que agradeces las buenas acciones que otros realizan, agradece las tuyas.

Reconoce y alégrate de lo que hoy has hecho (o estás haciendo) bien. Los demás podrán (o no) darse cuenta o celebrar tus buenas acciones.

Eso es independiente de que tú, que has sido testigo de tu buen hacer, te dediques aunque sea una sonrisa de satisfacción. Y es un pequeño gesto de ésos que sirven para mantener una buena relación contigo mismo.

4. Demuestra respeto por ti mismo

Todos estos regalos de los que estamos hablando (y los que vas a leer) están relacionados con el respeto. Para ser bueno contigo, has de partir de ahí: de tratarte con la consideración que te mereces.

¿Qué implica esto en un día cualquiera?

Implica apreciar la persona que eres sin compararte con otros. Implica pensar por ti mismo y darle valor a tu propio criterio. Implica tomar decisiones y responsabilizarte de las mismas. Implica cumplir con la palabra que te das a ti mismo. Etc.

Es decir, todos esos actos que sabes que son una muestra de respeto hacia los demás, dirigidos hacia ti mismo (que mereces el mismo respeto).

5. Haz las paces contigo

Todos cometemos errores. En nuestro haber hay acciones (u omisiones) de las que no nos sentimos orgullosos. Algunas de ellas NO se pueden enmendar.

En tu lote, como en el de todos, habrá errores, oportunidades que dejaste ir, fracasos variados de lo que ya aprendiste lo necesario.

¿Qué es lo que sigue? El perdón. El mismo perdón que concedes a una persona que se arrepintió del mal que hizo y tú se lo otorgaste para quedar en paz.

Ése es el mismo perdón que tú te mereces por lo que ya no se puede cambiar. No más culpas. No más reproches. No más autoflagelaciones. Date la paz y la libertad necesarias para seguir adelante.

¿Y lo que sí se puede cambiar? Eso abre otras posibilidades: Piensa en qué puedes hacer al respecto y ponte manos a la obra.

6. Olvídate de la perfección

La perfección es un ideal. Por tanto, poco realista y poco saludable, si vives pendiente de lo que te falta para llegar a ser perfecto.

El humano tiene fortalezas y debilidades. El humano acierta y se equivoca. Así es y ha de aceptarse como es. Lo cual no es obstáculo para que cambie y/o mejore lo que crea oportuno.

Así que, si eres humano, sé bueno contigo liberándote de la presión de ser perfecto.

7. Construye la vida que quieres

Utiliza todo lo tuyo en darle forma a la vida que tú quieres. Comienza por el día de hoy. Usa tus cualidades, tus aciertos, lo que has aprendido de tus errores…

Celebra el conjunto de recursos de los que dispones y ponlos a funcionar. Date la enorme satisfacción de convertir en realidades tus aspiraciones.

Acciones como éstas siete que hemos recordado van implícitas en la propuesta: “Sé bueno contigo”. Como ves, son la mar de enjundiosas. Por eso las vamos desgranando en las prácticas cotidianas que lees por aquí.

En ello seguimos. 🙂

Imagen de Amarand Agasi