¿Cómo voy a hacerlo?

En muchas ocasiones, a los humanos nos influye más el miedo a perder que la posibilidad de ganar.

  • Estás nervioso antes de pedirle una cita a una persona. El miedo a que te diga que no es más grande que la esperanza de que diga que sí.
  • Temes a hablar en público. Lo que puede salir mal tiene más peso que lo que deseas comunicarle a la audiencia.
  • Zozobras al empezar un proyecto, al realizar una inversión o al chutar un penalti por lo mismo: ¿Y si sale mal?

Por ironías de la vida, resulta que, al estar más enfocado en lo que puedes perder o en lo que podría salir mal, propicias el desenlace fatal.

Para explicarlo no hace falta acudir a ninguna ley cósmica ni nada que se le parezca. Es que, al estar tan pendiente de tus inseguridades, las aumentas. Piensas más en lo que NO quieres, dándole energía y protagonismo.

pregunta rueda

Lo que SÍ quieres que pase está en segundo plano. Si tu creatividad, en lugar de darle prioridad al miedo, se la diera al objetivo deseable, las probabilidades de conseguirlo aumentarían.

  • Al abrir el negocio, pensarías en cómo alcanzar los resultados que quieres.
  • Al hablar en público, estarías centrado en cómo transmitir tu mensaje al auditorio.
  • Al tirar el penalti, te concentrarías en cómo hacer que la pelota entre en la portería.
  • Al pedirle salir a la chica, pensarías en cómo le plantearás el tema.

El protagonismo no lo tienen los temblores, los sudores o los fantasmas tenebrosos del futuro. El miedo sigue ahí, de acuerdo. Pero tú estás más pendiente de cómo vas a conseguir lo que SÍ quieres. Sólo con eso, haces más probable un buen resultado.

Por ponernos en lo peor, imaginemos que te descalabras. ¡Claro que puedes fallar! Pero el fracaso no será tan terrible, porque tú has elegido una actitud muy positiva: ¿Cómo voy a seguir adelante?

El que busca, encuentra. No sólo hallarás la manera de seguir adelante. También hallarás respuestas para conseguir otras cosas que quieras.

¿La propuesta? Aunque tengamos miedo, démosle protagonismo a lo que sí queremos. Pensemos más en ello y en cómo lo podemos convertir en realidad. Nos conviene volcar ahí nuestra atención.