Decepción: Ideas para remontar del chasco

Recordemos un episodio doloroso: la decepción. O ese sentimiento de fracaso que experimentamos cuando la realidad no se corresponde con nuestras expectativas iniciales.

Un amor que termina mal. Un proyecto que se viene abajo. Un rechazo con el que no contabas. ¿Cómo remontas de estas situaciones?

El proceso puede ser largo. Pero, con tiempo y paciencia, consigues recuperarte. Si bien, las propuestas que siguen pueden hacer el proceso más llevadero.

1. Desahógate. Acepta lo ocurrido. Y, si sientes ganas de llorar, llora. Eso no te hace menos fuerte.

Es más sano expresar tus emociones que tragártelas o procurar convencerte de que “aquí no ha pasado nada”.

2. Mira la situación desde otros puntos de vista. Ya que amaina la tormenta emocional, trata de observar la situación desde otros ángulos.

¿Es tan grave? ¿Tiene solución? ¿Qué opciones descubres?

pregúntate

Podrías ayudarte con la escritura, que es estupenda para aclarar y ordenar los pensamientos. O, si lo prefieres, hablando con alguien con quien tengas confianza. Con lo que, además, podrás tener un punto de vista diferente, que puede serte útil.

3. Deja reposar el asunto. Distráete un poco. Relájate antes de tomar decisiones, para poder pensar con calma. (Muy compatible con lo que sigue.)

4. Aprecia lo que tienes. Si has pasado mucho tiempo pensando en lo que has perdido o en lo que ha salido mal, es hora de equilibrar el asunto: Piensa un poco en lo que marcha bien y en las oportunidades que puedes aprovechar.

5. Busca inspiración. Acércate a buenas influencias: gente positiva, libros, lugares, mensajes… o lo que sea que alimente tu deseo de seguir adelante.

6. Usa lo que has aprendido. Aprende del error. Y, si el mismo fue que tus expectativas fueron muy elevadas, ya sabes qué hacer para la próxima.

No se trata de pensar como Murphy (Si algo puede salir mal, saldrá mal), sino de contar con que, cualquiera que sea el camino elegido, es muy probable que haya obstáculos e imprevistos.