Un truco para acostumbrarte a la comida saludable que detestas

Qué cara ponen algunos niños cuando tienen delante un plato de verduras… Niños o no tan niños. A mí se me resisten las legumbres, particularmente las lentejas, y no estoy sola en el universo de adultos “de mal comer”.

Pobrecitos los que nos invitan a un almuerzo que preparan con toda su ilusión. Si hay confianza, ponemos una carita de repulgo que lo dice todo.

Aunque el problema mayor de quienes limitamos en exceso nuestro repertorio de sabores aceptables es, obviamente, que nos privamos del aporte saludable de esas comidas.

¿Cuál es el truco para comérnoslas sin sufrir?

lentejas

Relajar la cara. Así de simple: Estás frente a las lentejas. Dejas de pensar en su horripilante sabor. Quitas esa expresión de martirio. Y… ¡pa’ lante!

De primeras, mejor si no te recreas en el sabor. Eso déjalo para sucesivas lentejas… o el plato que a ti se te resista.

El truco nos lo propone Hana Zickgraf en Science of Us. Y, como pienso probarlo por mi cuenta, lo comparto contigo, por si te atañe.

Esa tortura, ¿para qué?

Porque, para que la alimentación sea sana, necesitamos que sea variada. Y algunos de nosotros no estamos acostumbrados a ciertos alimentos.

Por suerte, los gustos alimenticios evolucionan dependiendo de lo que comamos. Sabores que no toleramos en un principio, pueden convertirse en algo delicioso más adelante o, al menos, aceptable.

En mi caso, recuerdo la cerveza. Su sabor amargo me echó para atrás la primera vez que la probé. Y ahora me encanta tomarme alguna de vez en cuando, sobre todo si hace calor.

También está el ejemplo de los cafeteros que deciden dejar de echarle azúcar a su amada bebida. Los primeros días les sabe a rayos, porque están acostumbrados a lo dulce. Pero poco más tarde su paladar “aprende” a apreciar el café sin azúcar.

El punto es ingeniárnoslas para comer sano y variado, dentro del estilo o repertorio de comidas que cada cual decida.

Con las lentejas, yo he aprendido a tolerarlas un poquitín. Falta ver si el truco de relajar la cara antes de probarlas me servirá para “enriquecer” la experiencia. 😆

Por si acaso, tenlo tú también a mano.