¿Qué haces cuando estás triste?

Todos pasamos por días o rachas en las que nos sentimos tristes, pero cada cual sobrelleva estos episodios a su manera.

Como las energías no acompañan, hay personas que prefieren bajar el ritmo y tomarse esos días con calma para reflexionar. En el extremo opuesto, están quienes prefieren distraer la pena involucrándose en actividades variadas. ¿Hacia qué lado te decantas tú más?

Supongo que si estás muy, muy triste, tal vez no te alivie pasar todo ese tiempo quieto, dándole vueltas al dolor. Y tampoco anestesiarlo con un exceso de actividad que te libere de pensar o de llorar. Porque, cuando menos lo esperes, la tristeza “te cazará” de nuevo.

Habría que encontrar una respuesta menos extrema, que no sea ni dejarte engullir por la tristeza ni escapar de ella.

borrasca emocional

En las medidas que nos recomiendan los psicólogos encontramos una saludable postura intermedia (aquí, por ejemplo) y flexible, para que cada cual la adapte a su estilo y a la situación.

El punto de partida sería aceptar la emoción, concediéndote el derecho a estar triste y dándote ese espacio para reflexionar sobre qué es lo que te falta (que es la función que cumple la tristeza). Y lo que sigue es encontrarle un cauce a la emoción.

En lo del cauce es donde cada uno se decantará por sus opciones favoritas y es a lo que se refiere la pregunta de la entrada. ¿Cuáles son las tuyas? Te dejo cinco de mis preferidas.

1. Dormir. El día ha sido agotador y trabajoso. Y, cuando estás cansado, los ánimos también pueden venirse al suelo. A veces basta un buen descanso para ver las cosas de un modo distinto.

2. Salir de ti. Escuchar y ayudar a otros cuando tú estás de bajón, te sirve para desconectar un rato de esa tristeza. Además, ver que el otro se siente mejor, te anima a ti también. Y, si no es así, te anima el hecho de que has dado algo valioso de ti mismo.

3. Salir de casa, especialmente si te mueves con la agilidad que te permita el cuerpo. Un paseo brioso por un escenario natural es un remedio efectivo y mira lo barato que sale.

4. Realizar actividades creativas. Bienvenidos sean los hobbies (pintar, escribir, tocar un instrumento…). Son otro bálsamo para el alma atribulada.

5. Limpiar y ordenar. ¿Estoy de broma? Pues no. Ésta es otra actividad que doma el estrés y levanta los ánimos, especialmente cuando acabas la faena y contemplas tu obra.

Ninguna de esas opciones te fuerzan a estar alegre. Si estás triste, estás triste. Ni es malo, ni es raro.

Pero, ya que has escuchado a la tristeza, te permiten descansar e ir prestando atención a otras actividades; cosa que hará que pase antes la borrasca emocional, para que puedas ver la realidad de un modo distinto.