¿Te cuesta darte un abrazo?

¿Podrías amar a una persona imperfecta, que comete errores? Si puedes amar así a otras personas por lo que son, también puedes amarte a ti mismo.

De hecho, es más fácil amar a los demás cuando has aprendido a amarte tú tal cual eres. Sin necesidad de esconderte tus defectos. Sin máscaras. Sin miedo.

Ni eres perfecto ni lo serás

Eres valioso, mucho. ¿Perfecto? No, aunque aspires a ello o quieras ponerte una venda en los ojos para no ver tus propias carencias y debilidades.

Vale la pena que te recuerdes tus fortalezas y aciertos, porque son tuyos. Pero no des la espalda a la realidad. También te equivocas y hay aspectos en los que cojeas, sin que ésta otra cara de la moneda te reste valor.

peluche

Llama la atención el esfuerzo que hacen algunas personas por huir de lo que no les gusta de sí mismas. Lo enmascaran con una postura que sugiere lo contrario. O intentan eclipsar a otros, para sentirse mejor y olvidarse de su lado oscuro.

Eres TÚ

Eres una persona de recursos, merecedora de respeto y capaz de grandes gestas, si se las propone. Recuérdalo cuando tu pesimismo te inste a dudarlo y quiera arrastrarte al pozo.

Levanta la cabeza y reclama tu fuerza y tu valor. Te harán falta para enfrentarte a los obstáculos de ahí afuera, así como a tus errores y limitaciones.

Si necesitas sanar heridas que están abiertas dentro de ti, no te limites a ponerles una tirita para que no se noten. Así no se curarán.

Acepta que están ahí. Haz ese ejercicio de valor. Quiérete al completo, con carencias, con heridas, con errores. Reconcíliate con esa parte que te gusta poco.

Después, cambia lo que quieras cambiar o déjalo como está. Toma esa decisión desde la aceptación de la persona que eres, no desde el rechazo.

¿Tanto trabajo cuesta? ¿Tanto cuesta abrazar a la persona que fuiste y a la que eres hoy? ¿Acaso cuesta menos huir de ella?
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