¿Cada cuánto juegas? ¿Vas a jugar hoy?

A saber qué pasa por tu cabeza cuando te encuentras con la palabra “juego”. ¿Con qué la asocias? Para partir de un punto común, tendremos en cuenta la primera acepción que leemos en la RAE.

Jugar.

1. intr. Hacer algo con alegría con el fin de entretenerse, divertirse o desarrollar determinadas capacidades.

Ahora sí podemos plantear mejor la pregunta del inicio: ¿Cada cuánto haces algo (con alegría) con el fin de entretenerte o divertirte?

Es sano hacer las cosas orientándose hacia un propósito. Y éste, el de hacerlas porque disfrutas con ellas, es bueno también.

De hecho, ese repertorio de actividades agradables allana la cuesta arriba de otras actividades, de las que no se desprende tanto placer. ¿Por qué?

juego antiestrés

1. Porque el juego desestresa. Si eliges una actividad mental para sumergirte en ella, desconectas un rato de las tensiones. Si eliges una actividad física, sumas los beneficios del ejercicio físico.

2. Porque te hace más flexible y creativo. Mientras juegas, exploras ideas y soluciones de manera relajada. Es un buen entrenamiento, que podría notarse en otro tipo de actividades.

¡Ah! Y también entrenas la concentración cuando te sumerges en el juego.

3. Porque te ayuda a conectar fácilmente con otros si compartes esa actividad con ellos. Observa a los niños, que se hacen amigos en un “tris” después de jugar un rato juntos.

Un tiempo para trabajar y un tiempo para jugar

“Juego” y “trabajo” no son términos opuestos. Más bien, son complementarios.

Te cunde más el trabajo cuando estás contento, relajado y tienes intereses más allá de tus responsabilidades habituales. Y el juego también lo disfrutas más cuando te brinda un espacio para recobrar energías y alegrías.

Por eso es buena idea combinar los dos en nuestra agenda. Hay veces en los que van de la mano, incluso.

¿Alguna vez has realizado una actividad, de ésas productivas y formales, y te lo has pasado tan bien como si hubieras estado jugando? Qué lujazo. Eso también ocurre para dar fe de que juego y trabajo no son antónimos.

También aquí son un ejemplo los niños, a quienes les gusta aprender jugando. Y aprender es un trabajo muy serio…

Ideas para jugar un poquito más

Jugar te gusta. ¡Claro que te gusta! Eso lo compartimos. Donde vamos a diferir es en nuestras actividades lúdicas preferidas. ¿Cuáles son las tuyas?

1. Hazte un buen repertorio. Selecciona actividades que te gusten y trata de que haya variedad. No vale que te quedes con una, como los videojuegos, y lo único que varíe sea que cada vez eliges un videojuego diferente.

Ejemplo: fútbol, ajedrez, videojuegos y construir maquetas. Son sólo cuatro actividades, dichas al tuntún, pero variadas. A eso me refiero (de interiores, de exteriores, para practicarlas solo y/o en compañía).

2. Hazle sitio al juego. Elige unos huecos en tu agenda, aunque sean chiquititos y cítate con estas actividades. Las cosas que con mayor probabilidad se hacen son las que tienen día y hora para hacerse.

3. Sumérgete en la actividad. Cuando llegue tu hora de jugar, piérdete en esa actividad, como cuando eras niño. Olvídate de todo lo demás por un rato.

Descubre por ti mismo lo beneficioso que es jugar. Observa qué te aportan estas actividades: disfrute, alegría, calma…

Y, si te convence, súmate a los muchos adultos que no nos hemos olvidado de lo sano que es jugar mientras se está vivo.

Imagen de striatic