Dale sentido al lunes

¿Cómo inicias la semana? ¿Te sientes “depre”, estresado, apático al retomar tus responsabilidades de diario?

Abundan los artículos para hacer un apaño emocional a fin de tirar del lunes. Aquí mismo tenemos unos cuantos (como éste o éste). Y en las redes sociales también se corea con frecuencia lo difícil que es este día de la semana.

Pensando, pensando… ¿Qué es lo que hace que este día sea más difícil que otros? ¿No será la falta de alicientes?

Pueden obrar otros factores, como que es tradición quejarse del lunes. O nuestra receptividad ante quien llega al trabajo con los ánimos por los suelos. Bastan unos minutos para que unos pocos nos hayamos contagiado del bajón.

Pero, cuando hay alicientes, uno no sucumbe rápidamente al agorero lunes. Estamos más pendientes de otras cosas.

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Dale sentido al lunes

¿Alicientes? ¿Qué alicientes? Tal vez cuesta encontrárselo a un trabajo de largas horas pintando paredes, limpiando o dejándose las pestañas frente a una pantalla.

Ahí está la cosa. Cuando miramos al lunes, vemos esas horas de aburrimiento y esfuerzo; las mismas obligaciones de siempre; la rutina; lo que se debe hacer.

Nos ponemos en marcha porque es lo que toca. ¿Hay que hacer esto? Pues se hace.

El fastidio pesa tanto que se nos olvida porqué estamos haciendo lo que hacemos. ¿Qué sentido tiene?

Para ti, ¿qué sentido tienen tus responsabilidades del lunes? ¿Por qué haces lo que haces? ¿Qué quieres conseguir con esas actividades? ¿A quién benefician? ¿Te acercan a tus objetivos o a la vida que quieres construir?

Puede que hoy no disfrutes como un loco haciendo tu trabajo en una fábrica o no se te ocurra la manera de amenizarte la labor que sea. Pero, lo que sea que hagas, no lo estás haciendo sólo por hacerlo: hay razones detrás.

Esas razones pueden ser alicientes muy poderosos. Y suponiendo que no basten para desincrustar tus ánimos del suelo, podrías encontrar alicientes en el resto de actividades que vas a hacer hoy.

Añade una pizca de entusiasmo

Están las tareas que debes hacer, porque quieres hacerlas, ya que hay razones importantes detrás.

Pero también están esas actividades que vas a disfrutar porque sí, aunque sea un ratito pequeñín: una peli, tu hobby, un rato con los amigos, un partido de fútbol… o lo que sea que a ti te alegre la vida.

Si te faltan, búscalos. Ten unos cuantos dispersados por el horizonte. Y cuando el lunes o el martes se te hagan pesados, toma fuelle anticipando las alegrías que te esperan a la vuelta de la esquina. ¿Cómo te suena?

Nos quedamos con las preguntas-resumen: ¿Qué vas a hacer hoy? ¿Por qué? Entre todo eso, ¿qué actividades agradables hay?

Imagen de Mr. Theklan