¿Qué milagro estás esperando?

Entendamos por “milagro” un suceso extraordinariamente positivo, en este caso. A veces se presenta por sorpresa y, lo mismo que acontece en la vida de otros, puede darse en la tuya.

¿Es eso lo que estás esperando; que ocurra un milagro? ¿Y si, mientras tanto, empiezas a construir tú mismo lo que quieres?

Hay personas que esperan que sus vidas mejoren cuando les toque la lotería o cuando un gran amor llame a sus puertas. Pasa un día, pasa otro… y permanecen esperando el milagro.

bombo de la lotería

Hay otras personas que, sin hacerle ascos al remoto milagro, deciden aceptar la responsabilidad de construir ellos mismos la vida que quieren.

En sus manos no está que les toque la lotería o que una celebridad hollywoodiense se enamore de ellos (no, en ese momento). Pero deciden hacer las cosas que sí están a su alcance, en lugar de quejarse o acumular resentimiento por las circunstancias que les tocaron en suerte.

¿No te parece que esta actitud es más beneficiosa? Si el milagro llega, divino. Si no es así, habrán aprovechado los recursos que tenían en sus manos para producir algo de valor.

Por otra parte, hemos de darnos cuenta de que no todo lo que parece un “milagro” lo es. A veces contemplamos el éxito repentino de una persona, pero no sabemos lo que hay detrás.

Tal vez esta persona, a quien achacamos una suerte inexplicable, ha sido la artífice de su propio milagro: por su actitud positiva, por su esfuerzo, por persistir en los momentos más duros… o vaya usted a saber.

Hay desgracias o eventos muy positivos que suceden porque sí. Todos lo hemos visto. Pero también están esos “milagros” que se dan cuando una persona aprovecha sus oportunidades y sus recursos, en lugar de limitarse a esperar que la buena suerte le caiga del cielo.

Lo más positivo de todo esto, pienso yo, es que todos los días tienes o, más bien, tenemos la ocasión de sumar alguna pequeña acción que construya el futuro que queremos o que fortalezca los pilares de lo que hemos construido ya.

No la dejemos pasar, ¿vale? Y, si se produce un milagro, bienvenido sea también. 😀