Ideas para afrontar el día pesado que tienes por delante

Acabas de empezar con la faena del día. Miras todo lo que te espera por hacer. Cosa que basta para que florezca el cansancio a la par que la motivación se hunde en el subsuelo.

Estás tan desconcentrado, que te cuesta horrores mantener tu atención fija sobre lo que estás haciendo por más de 30 segundos. Y tu ansiedad se dispara en el momento en el que alguien llega para encomendarte una nueva tarea. ¿¿¿Otra???

Tranquilo. Por una u otra razón, todas las personas que hacen cosas han experimentado días así de pesados y aparentemente improductivos.

Digo “aparentemente”, porque tal vez hagas más cosas de las que tú crees que estás en condiciones de hacer. Claro que, para eso, habría que adoptar algunas medidas, empezando por NO ahondar en el malestar.

salvavidas

Tira las etiquetas

¿Has visto de qué manera tan dramática he descrito el inicio del día? Pues, bien. Eso es lo que NO hay que hacer en estos casos.

Si no estás enfermo o existe una razón que explique esa dispersión tuya, ahórrate repetirte que estás cansado o estresado, que el día es pesado o que no puedes concentrarte. Porque, cuanto más ahondes en el malestar, peor te sentirás.

Ya sabes: aquello en lo que centras tu atención, se expande. No te digo que te convenzas a ti mismo de que el día es maravilloso. Eso no funciona, porque ahora no estás en condiciones de creértelo. Pero sí puedes ignorar, en la medida de lo posible, las sensaciones de cansancio o fastidio.

Hágase la calma

El orden tranquiliza. Así que agarra lo que vayas a necesitar en este rato y quita lo demás de tu espacio de trabajo.

Tampoco está de más que respires con calma y vayas dirigiendo tu atención hacia lo que vas a hacer hoy.

Divide en porciones

Elabora un plan de acción. Sea lo que sea lo que vayas a hacer, divídelo en tareas pequeñas para poder ir avanzando de una a la siguiente.

Entre ellas, haz descansos breves para estirar las piernas y beber agua para mantenerte hidratado, cosa que favorece la concentración. Olvídate de darte un chute de café a cada ratito, porque el exceso de café deshidrata.

Sé testigo de cómo vas avanzando poquito a poco. La sensación gratificante de terminar una mini-tarea, ésa sí, merece tu atención en un día como éste.

Aprende de la experiencia

Llegará el fin de la jornada. Y, aunque no haya sido la más productiva de tu vida, verás que has avanzado más de lo que a ti te parecía al comienzo.

Haz un repaso mental de cómo la has vivido, de las cosas que te han funcionado y de las que no. Porque, acéptalo, es muy probable que vengan más días como éste. Te sentirás desganado frente a las cosas que tienes por delante.

Cada cual afronta estos días correosos a su manera y tú has de encontrar lo que te resulta útil para sacarlos adelante. Tal vez lo que necesites sean unas buenas vacaciones. 😉

Lo que sí es casi seguro es que alimentar los pensamientos de que estás cansado o desmotivado NO será una medida útil. Por lo demás, ahí están tu experiencia y tu creatividad para adoptar ideas que te muevan hacia delante.