Ideas para aprender a gustarte más

Es estupendo que te responsabilices de tus errores y veas el modo de subsanarlos. Es sano que quieras cambiar en la dirección que tú creas conveniente.

Pero lo dicho no es obstáculo para que AHORA te aceptes y te gustes como eres, sin la ansiedad de no dar la talla ante esa imagen ideal de ti mismo que tienes en mente.

Si tuviéramos que escoger una sola razón para apoyar el argumento de que aprender a gustarte es beneficioso, podríamos subrayar ésta: por tu bienestar mental.

Andar observando tus defectos o fustigándote por cada error que cometes es estresante. Además, de tanto prestar atención a esas imperfecciones, parecen más grandes de lo que son.

Y no. No son la gran cosa. Ni tus virtudes, ni tus defectos o tus errores harán que la Tierra se salga de su órbita. La vida seguirá su curso, tanto si se te pega el arroz como si te queda delicioso.

He aquí unas ideas para poner equilibrio y que le tomes gustillo a ser tú mismo.

perrito simpático

1. Admite tus imperfecciones. Mantener un ego como una catedral de grande o vigilar continuamente que los demás te vean como tú quieres que te vean consume mucha energía.

Empieza siendo honesto contigo. Si te equivocas, acéptalo. Si estás descontento por alguna imperfección física, haz las paces con la realidad. Mira lo que no te gusta de ti sin condenarte por no ser perfecto.

2. Disfruta de tus logros y tus puntos fuertes. Puestos a mirar, mira también lo que te gusta y lo que haces bien.

3. Disfruta de tu compañía. Escúchate y pasa tiempo contigo, haciendo lo que hacen los amigos (jugar, ver una peli…).

4. Mira hacia fuera. Para que haya equilibrio, sal de ti y disfruta de experiencias nuevas y/o de actividades compartidas con otros seres vivos. (Juega con el perrito.) 😀

Aparte de que no es sano mirarse el ombligo las 24 horas, cuantos más intereses y descubrimientos realices “hacia fuera”, más fructífero será el diálogo “hacia dentro”. (O eso nos propone Bertrand Russell en, La conquista de la felicidad.)

5. Échale humor a tus imperfecciones. Trata de no exagerar la importancia de tus defectos o de tus fallos.

Aprende a reírte de tus propias meteduras de pata. Seguramente, la mayoría no impactarán demasiado en la Historia de la Humanidad.

6. Sé realista y paciente en los cambios que te propongas. Date margen, ve poquito a poco y acepta que es probable que cometas errores cuando persigas tus objetivos.

Es lo natural. Si quieres bajar de peso, aprender un idioma nuevo o echar a andar un negocio, te espera toda una aventura.

7. Abraza a tu “yo” del pasado. Él/ella hizo lo que pudo con lo que sabía y con tenía a mano en ese momento para afrontar las circunstancias. Quédate con lo aprendido y no le guardes rencor a la pobre criatura.

8. Evita creerte que eres “menos” que otro. Acepta que Fulanito es mejor que tú en… (lo que sea). Admíralo y, si quieres, aprende de él. Pero, que Fulanito sea mejor que tú en… (lo que sea), no te resta a ti valor como persona.

Pese a lo guapo, lo listo o lo “supraeficiente” que sea Fulanito, tiene defectos y mete la pata, como tú. Tiene gracia. Sus imperfecciones no impiden que a ti te guste. ¿Cómo es que no consigues gustarte tú?

La respuesta es que tú, cuando miras dentro, ves lo bonito y ves lo feo. Y a lo feo le das más importancia que al resto. Párate a pensar si no le estás dando demasiada.