Un recordatorio para días en los que cuesta avanzar

¿Atraviesas un día duro? ¿Te fallan las ganas o las fuerzas para continuar adelante?

No estás solo. Todos pasamos por días que son particularmente difíciles, en los que delante de nosotros hay una cuesta arriba muy empinada.

En estos días, para no ser presa del desánimo, es conveniente recordar: QUÉ quieres, PORQUÉ lo quieres y CÓMO vas a llegar hasta ahí.

A ese recordatorio, bien puede seguirle tu decisión de dar hoy un paso más hacia ese objetivo. Un paso, por pequeño que sea. Cualquier avance es bueno.

progresar

Cuando no te sale hacer mucho, puedes hacer un poco. Y, si no te sale un poco, puedes hacer un “poquitín”: una línea, un centímetro, una motita de avance.

Recuerda que todo lo grande está compuesto por partes minúsculas. Las relaciones, los proyectos personales y demás cuestiones intangibles, también se forman con una sucesión de gestos pequeños.

Recuérdalo si te sientes “lento” o incluso atascado. No importa que hoy sea uno de esos días. Ni es el primero, ni será el último que superas.

Por un instante, deja las complicaciones y la impotencia a un lado. Decide qué minúsculo progreso puedes hacer. Y, sea el que sea, hazlo.

Celebra esos minutos o esos segundos que has invertido en lo que quieres. Si acaso, más adelante harás un progreso más notorio. Estupendo. Se sumará al que hagas hoy.

Porque el avance de hoy, así sea minúsculo, también cuenta. Haz lo que esté a tu alcance. Y alégrate por ello.