3 Trampas a evitar cuando empiezas el trabajo

Cuánta energía supone el mero hecho de empezar a trabajar en tus responsabilidades de hoy… A días, demasiada.

Una vez que hayas arrancado, es probable que el trabajo se te haga más llevadero. Lo sabes. Pero, ahora mismo, estás justo al inicio, buscando la manera de ponerte en marcha.

Prefieres empezar con un poco de motivación, para que te ayude en el camino, y acudes a tu repertorio de técnicas y recursos motivadores, a ver qué idea es interesante para la misión que tienes enfrente.

Dispones de variedad de ideas para escoger, según las causas que en tu caso sospechas que están poniéndote difícil el comienzo, según tu estilo y según tus preferencias.

Sean cuales sean las que elijas hoy, trata de esquivar las trampas. Hay ideas que, de entrada, parecen motivadoras. Pero, ya que andas un trecho con ellas, pueden resultar lo contrario.

Un ejemplo son las tres trampas que vamos a comentar.

tres

Visualizar un resultado positivo

¿Cómo? ¿Pensar en positivo es una trampa? Sí, puede serlo, si piensas únicamente en el resultado.

Tú te imaginas aprobando un examen, entregando un proyecto en el trabajo o consiguiendo el éxito en cualquiera que sea tu misión. Eso te sirve para arrancar. Pero, ¿qué pasará cuando encuentres obstáculos en el camino?

Es más práctico visualizarte en el proceso, superando las dificultades que previsiblemente vas a encontrarte: errores, desinspiración, cansancio, críticas negativas o demás elementos que puedan formar parte del proceso.

Podrías repasar mentalmente o, mejor aún, hacer una lista de las acciones que vas a llevar a cabo y visualizarte a ti mismo recorriendo ese camino, en lugar de visualizar sólo el momento en el que llegas a la meta.

Si sólo te centras en el resultado, tu motivación inicial corre el riesgo de menoscabarse conforme vayan presentándose los obstáculos.

Tomar impulso con tareas menores

Terminar cosas es motivador. Te quitas de en medio una serie de tareas pequeñas y ya estás en marcha. ¿Qué hay de malo en ello?

Lo “malo” es que, tras hacer la primera tarea menor (revisar el e-mail, por ejemplo), la encadenes con otra pequeña tarea… y con otra más, por el placer de sentirte productivo.

Y, ciertamente, terminas bastante tareas. Pero es a costa de restarles tiempo y energía a tareas más importantes para tu progreso que las que has terminado.

Piénsalo. ¿Qué es más motivador: terminar una tarea que te cuesta o terminar un montón de tareíllas fáciles?

Yo he caído en esa trampa bastantes veces, hasta darme cuenta de que, definitivamente, los días en los que empiezo terminando pronto una tarea difícil, la motivación es mucho mayor.

Reprocharte tus errores

¿Es motivador que te recalques lo flojo que has sido por haber dejado el trabajo para última hora, por ejemplo?

¿Esto es efectivo para que seas más diligente cuando te veas en una situación similar? ¿Es efectivo para que te pongas ahora manos a la obra con lo que puedas adelantar?

No sé yo. Según los estudios que se han hecho, es más efectivo que te perdones por los fallos de este tipo que has cometido. Esto facilita que sigas adelante desde el punto en el que estás ahora.

Aprende para la próxima, pero deja esos errores atrás. Que no te pesen en la espalda. Si no puedes hacer mucho, haz un poco. Otra vez avanzarás a mejor ritmo.

Espero que te sea útil identificar esas trampas. Aunque, si a ti no te resultan trampas sino recursos valiosos, olvida todo lo anterior.

A algunos de nosotros sí que nos han hecho la pascua más de una vez. Es bueno que las conozcamos. 😉