¿Tienes lo que hay que tener para triunfar?

¿De veras quieres conseguir lo que te has propuesto? ¿Tienes lo que hay que tener? Hablemos de eso: de lo que hay que tener.

Hay circunstancias que ayudan y hay cualidades que son un activo poderoso (intuición, inteligencia, talento…). Bienvenidas sean todas ellas.

Pero, para que produzcan resultados a largo plazo, necesitan apoyarse en un par de columnas, que son las protagonistas de la entrada de hoy.

¿Qué virtuosas columnas son ésas? Los psicólogos las han identificado en sus estudios: (1) autocontrol y (2) determinación.

alpinista

Unas palabras sobre el autocontrol

Recordemos que, en este caso, el autocontrol es la capacidad de renunciar a una tentación que promete una satisfacción inmediata a cambio de un beneficio mayor.

Por suerte, es una capacidad que se desarrolla (aunque haya individuos mejor equipados para ello que otros). El inconveniente es que va en contra de nuestra tendencia natural, que es la de aprovechar el pájaro en mano y decir adiós al ciento volando.

Esa tendencia a preferir la satisfacción inmediata la adquirimos en los tiempos en los que vivíamos de la caza y el mundo era un lugar muy peligroso. Nuestros antepasados tenían que comer o dormir cuando tenían la oportunidad. Dejarla pasar era un error que les podía costar la vida.

Los tiempos han cambiado. El mundo es menos amenazante. Renunciar a comerte una montaña de helado cuando tienes la oportunidad no te cuesta la vida. Pero la tendencia heredada sigue ahí: Me lo como y mañana… dios dirá.

En nuestros días, nos planteamos objetivos que se componen de una sucesión de pequeñas acciones, que vamos ejecutando durante un período de tiempo: ahorrar, ponernos en forma, aprender algo nuevo, etc.

La capacidad de renunciar a ciertas tentaciones (llamémosla autocontrol o fuerza de voluntad, si lo prefieres) va a ser decisiva para el éxito de nuestra misión. Hemos de tratar de vencer muchas de ellas a fin de lograr lo que nos hemos propuesto.

Ahora, vayamos a por la otra columna.

Una determinación a prueba de bombas

Ésta es otra fuerza, que combinada con el autocontrol puede llevarte a lo más alto. Los amigos anglosajones tienen una palabra que describe el concepto con más enjundia: grit.

“Grit” engloba: determinación, valor, fuerza… Digamos, la decisión firme de conseguir lo que quieres, poniendo de tu parte lo que tengas a mano.

Hay personas a quienes, desde su infancia, se les nota la determinación. Otras personas nacemos con el “grit” justo y nos toca desarrollar esa capacidad, como quien se entrena en cualquier otra cosa:

  • Tratamos de centrarnos en el progreso, más que en los numerosos errores que cometemos.
  • Tratamos de quedarnos con las oportunidades que se abren en un cambio, antes que dejarnos abatir por los obstáculos.
  • Tratamos de usar los fracasos para aprender de ellos.
  • Tratamos de esforzarnos, porque nuestro objetivo vale ese esfuerzo.
  • Y cultivamos la paciencia, ya que ni la fuerza de un coloso ni los objetivos “grandes” se consiguen en un par de pestañeos.

Parece un entrenamiento propio de una olimpiada. Pero no es para tanto, ya que todo eso se refleja en acciones pequeñitas que hacemos cada día; nos damos permiso para cometer errores y aprendemos de ellos.

¿Qué tal combinan las dos juntas?

Maravillosamente. Con el autocontrol vences las tentaciones cotidianas que te van saliendo al paso. Alineas tu comportamiento con la meta (o las metas) que te has propuesto.

Con una determinación poderosa haces eso un día… y otro… y otro más, consistentemente. Porque, en lo que a ti respecta, pondrás todo de tu parte para lograr lo que quieres (aunque a días metas la pata).

Ésas son las dos capacidades que tienen un mayor impacto en el éxito de los objetivos a largo plazo. Más incluso que el talento, la inteligencia o la buena fortuna (sin desmerecer estos dones, en absoluto).

¿Y cuál es la buena noticia? Que, si no tienes lo que hay que tener para conseguir lo que te has propuesto, podrías tenerlo…

O un poquito más de lo que tienes, aprovechando las oportunidades cotidianas para ejercitar a estas dos compañeras: la fuerza de voluntad y la determinación.

Te hablo a ti, aunque en el mismo barco estoy yo y muchísimas otras personas a quienes nos gusta disfrutar de la vida, a la par que construimos lo que cada cual considera beneficioso.

¿Qué es lo que tú quieres lograr o construir? ¿Tienes lo que hay que tener para triunfar?