Te agradecerás haberlo hecho

¿Cuál es esa tarea que tienes por delante y que no te apetece hacer? Dejando a un lado la falta de ganas, ¿hay algo que te impida hacerla?

Ahora mismo tienes la capacidad. Tienes el tiempo. Y también tienes tus razones para cumplir con la misión.

Ya, ya… Te falta motivación. Lo que te espera se te hace incómodo o difícil. Sería más agradable hacerlo en otro momento, cuando tuvieras más ganas.

Desde luego, es mucho mejor sacar la basura, fregar los platos o ir a la compra cuando estás motivado. Pero esto no va a pasar todos los días. Ojalá fuera así.

Tampoco se está motivado a perpetuidad para hacer lo que se supone que te gusta: entrenar, estudiar o trabajar en lo que tú has elegido. Más de una vez te has enfrentado a esas misiones con la motivación a medio gas.

Por eso, si lo único que te detiene ahora es la falta de ganas, no gastes más energía en fabricar excusas. Eso que toca hacer, hazlo ahora.

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Las ganas puede que surjan en cuanto empieces la faena. Y, si no surgen, ya surgirán otro día. Serán bienvenidas.

Ya que hoy te falta esa alegría inicial, enfócate en una mayor: la satisfacción de dejar hecho lo tuyo. Si me apuras, más brillará hoy que los días en los que te cuesta menos trabajo ponerte en acción.

Esa satisfacción, además de concretarse en que respires tranquilo y contento después de cumplir con la tarea, se reflejará en tu autoestima, en la confianza en ti mismo y en la motivación de mañana.

Así que, ¡arriba! Ponte manos a la obra, ¡ya! Avanza, aunque sea un poco. Te agradecerás haberlo hecho.

Imagen de Arty Smokes