Dale un giro positivo a las críticas

Algo de lo que has hecho o tu propia persona no son del gusto de quien observa y formula su crítica. Vistas así, las críticas saben a rechazo. Preferimos la aprobación y la admiración que expresan los elogios.

Hoy, sin hacerle ascos a las opiniones amables, vamos a reivindicar lo útil y positivo de las opiniones críticas. ¿Qué te parece?

El halago es agradable. A muchos nos gusta que nos digan que lo que hacemos está bien hecho. Pero, para hacerlo así de bien, es útil que en ocasiones nos señalen qué podemos mejorar.

Ésas son las críticas más valiosas. Las más positivas, porque nos ayudan a identificar el posible punto débil. Y, desde ahí, podemos hacer la mejora que sea.

conductor

Hay críticas que tienen una utilidad distinta. Por ejemplo, cuando quien opina no entiende lo que hemos hecho y lo interpreta según lo que presupone.

En este caso, tras la crítica, quizás tengamos la oportunidad de explicarle nuestro punto de vista, si lo creemos necesario. Bienvenida sea también.

Una crítica es sólo una opinión personal. Puede estar acertada y bien fundamentada o todo lo contrario. Puede llevar buena intención o mala. Pero es sólo eso: una opinión, que podemos utilizar o no, según creamos conveniente.

A mí me parece que, cuanto más practicamos escuchándolas y buscándoles la utilidad, vamos dejando de tenerles miedo.

Hasta las críticas aparentemente inútiles o las más corrosivas no dejan de ser la opinión de una persona. Y, muchas veces, dirán más de él/ella que de nosotros o de lo que hayamos hecho mal o peor.

Incluso en ese caso, cuando alguien se toma la molestia de ponernos verdes, es porque lo que hemos hecho no ha pasado desapercibido. Cosa que, en ciertos casos, puede ser más positiva que no generar interés alguno.

Ya ves. Las críticas son una opinión que podemos tomarnos a lo dramático, como un rechazo fatal. O podemos elegir exprimirlas por si les encontramos lo útil.

Claro que para lo segundo hace falta lo que apuntamos aquí tan seguido: PRACTICAR.