3 Ideas para un lunes de productividad fluida

Sales de la cama con la intención de tener un buen día. Dibujas una sonrisa en tu cara y lees (o recuerdas) tu larga lista de tareas para hoy.

Al repasarlas, tu motivación tempranera huye como si escapara por un desagüe. Hombre, ¿a quién no se le escapa la motivación mientras piensa en las tareas largas o pesadas que le esperan?

Deja de pensar en el fastidio, la frustración, el cansancio, el aburrimiento y demás. Sea lo que sea “eso” que sientes, está bien. Déjalo estar. No le des más vueltas.

Aquí tienes otras cosas en qué pensar a partir de este momento. Están enfocadas en lo que va a aliviar el malestar y, quién sabe, puede que también hagan que la motivación fluya de nuevo.

vaso con agua

Vamos a recordarlas, que a mí también me sirven. 😉

1. Separa la paja del trigo

El principio básico de la productividad es ése: seleccionar y quedarse con lo importante.

Mira de nuevo la lista y elige las 3 ó 4 tareas que están más relacionadas con lo que es importante para ti. Ésas son las que merecen prioridad.

Si no puedes quedarte con unas poquitas, tal vez te conviene reflexionar sobre tus prioridades. Porque, cuando prácticamente todo tiene el mismo nivel de importancia, ¿qué prioridades hay?

2. Mira el árbol, no el bosque

Hecha la selección, vete a por la primera tarea. Y, en lugar de mirarla como un todo (un bosque), mira las subtareas que la componen (los arbolitos).

Hay situaciones en las que es más funcional mirar el bosque. Pero ésta se presta más a ir de árbol en árbol.

Lo dicho. Divide la tarea grande, de forma que te quede claro el esquema que vas a seguir. El orden y la claridad te ayudarán a arrancar.

Nota por si las emociones se rebelan:

A las vocecitas que vengan de tu interior quejándose o diciéndote que algún paso es muy difícil, respóndeles: “Vale. Sí. Muy bien.” Pero hasta ahí. No les des más atención.

Vas a gastar la misma o más energía dejándote llevar por los lamentos que poniéndote en marcha de una vez. Con una diferencia: la segunda opción es la que hará que hoy avances en tus actividades.

El malestar o la incomodidad no tienen porqué decidir lo que vas a hacer. Las emociones no tienen porqué mandar siempre. Tú puedes elegir el comportamiento que creas conveniente.

3. Un tiempo para cada cosa

Asigna un límite de tiempo a la tarea con la que estás. Tómatelo en serio y procura no salirte del mismo.

Tienes más papeletas para terminar la tarea antes, que si no fijas hora para acabarla. Compruébalo. Y prémiate cuando la acabes en el tiempo fijado.

De cualquier manera, ganarás. Porque, si no acabas hoy la tarea, la habrás dejado más avanzada. Así, cuando la retomes te costará menos concluirla.

¡Venga! Desatáscate y regálate una victoria. Te acompaño en la misión. ¡Avancemos!