La miríada de tareas de 5 minutos

Hay veces en las que que llegas a la cama y te das cuenta de que, a pesar de no haber parado en todo el día, dejaste fuera tareas importantes para ti.

Si te sirve de consuelo, la mayoría tenemos días de éstos. Seguramente, quienes no los tienen son los no se plantean prioridades: se levantan, atienden lo que va llegando y vuelven a la cama.

Y, ya que nos hemos consolado, ¿qué tal si tratamos de que haya menos días de este tipo?

Ojo a las tareas de 5 minutos

Podemos reducir los días de falsa productividad, por una parte, eligiendo qué tareas son importantes y asignándoles su hueco.

Por otra, eliminando tareas innecesarias y/o limitando el tiempo a aquéllas que den poco fruto.

milpiés

Algunas las puedes recortar de entrada. Otras no, porque pueden sorprenderte a lo largo del día: trámites, llamadas, reuniones improvisadas o imprevistos varios.

Las más tramposas, a mi modo de ver, son “las tareas de 5 minutos”, que puede que se conviertan en más.

Las atiendes porque, total, “sólo” son 5 minutos. Pero vas sumando una… y otra… y otra más, consumiendo una porción de tiempo que le estás quitando a eso que te llevas a la cama sin haber hecho progreso.

Lo más gracioso es que estas tareas de 5 minutos no suelen acabarse. Si te pasa como a mí, te encuentras con que siempre hay algo que colocar, completar, acordar, limpiar… hasta agotar los verbos del diccionario.

Por eso mismo es necesario hacer la criba y dejar unas cuantas de estas tareas fuera; porque ellas solitas se comerían este día y los siguientes, quitando tiempo a tareas que dan los frutos que buscas.

Desde luego, puede haber tareas breves que sean importantes. Bien porque sean notorias las consecuencias de hacerlas (o no hacerlas) o bien porque te hayas comprometido a cumplir con ellas.

Pero, si no cumplen con alguno de esos dos requisitos, NO son importantes. Pueden esperar. Ese tiempo se lo merecen tus prioridades para hoy.

Anda, recordémoslo. Busquemos la manera de quitar o reducir unas cuantas tareas de 5 minutos. Si no para dedicar ese tiempo a otras tareas, para vivir más desahogados, que también es ganancia.