Cuando haces una montaña de un grano de arena, ¿te das cuenta?

Las cosas tienen la importancia que tú les quieras dar. Una inoportuna mancha de sudor en la camisa es intrascendente para unos y motivo de bochorno para otros.

Una costumbre que suelen compartir las personas con baja autoestima es la de exagerar ciertas situaciones, atribuyéndoles una importancia o unas repercusiones enormes.

¿Vemos ejemplos?

  • Hecho: Un granito en la cara. Interpretación: Estoy horrible.
  • Hecho: Un examen suspenso. Interpretación: Soy un fracaso.
  • Hecho: El arroz se pega. Interpretación: No sirvo para cocinar.
  • Hecho: Chico/a da calabazas. Interpretación: Voy a estar solo/a toda la vida.
  • Hecho: El coche se avería. Interpretación: No me pasa nada bueno. Sólo cosas de éstas.

gran montaña

De vez en cuando, a ver quién no exagera o le pone drama a lo sucedido… Creo que todos lo hacemos. Pero, para las personas con baja autoestima, sobredimensionar y ponerse en el centro de la catástrofe es frecuente que sea un hábito.

La buena noticia es que, al ser un hábito, podría sustituirse por otro más beneficioso. ¿Y cómo comenzaría ese cambio? Prestando atención, para cazarse a uno mismo haciendo la montaña.

No es tan fácil. Como la costumbre de exagerar sale automáticamente, habrá veces en las que no seas consciente de la distorsión.

Pero, con la práctica, cada vez te darás cuenta de más situaciones en las que estás aumentando y extendiendo la importancia de un problema.

Hay otras ideas que puedes probar, si crees que este hábito está en tu repertorio. Aquí tienes algunas más.

Tira las etiquetas. Hacen daño y no describen a la persona apropiadamente.

Soy malo. Soy un inútil. Etc. ¿Por qué? ¿Por lo que ha sucedido hoy? ¿Por lo que sucedió ayer?

Sé específico en tus conclusiones. Acota lo sucedido y quédate en el momento de los hechos.

Soy un fracaso. ¿Por qué? Si este trimestre has fallado en tres exámenes, eso es lo que ha pasado. No necesitas extenderlo más allá.

Verlo así te ayudará a manejar la situación de manera distinta: He suspendido tres asignaturas en este trimestre. Necesito aplicarme más en ellas en el siguiente.

Mira lo positivo (también). Tienes un grano en la cara. Confiaste en una persona que te dio una puñalada trapera. Tu último proyecto salió rana. ¿Ya está?

No, amigo. En la vida de todos hay puntos positivos, tras el protagonismo que acaparan las imperfecciones. Fíjate en ellos: en tus logros, en las personas estupendas que conoces o en tus ojos expresivos.

No esperes ser perfecto. Vivir supone un aprendizaje continuo. Es natural que quien aprende cometa errores y los siga cometiendo mientras viva. Lo que sí es importante es que se responsabilice de los mismos.

Además, te ayudará emplear esas mismas ideas hacia los otros: Procura no etiquetar a la gente a la ligera. Fíjate en lo bueno que hacen. Deja de esperar que actúen siempre de acuerdo con lo que tú consideras ideal.

Si practicas esas acciones hacia otras personas, más fácil te resulta practicarlas contigo mismo y viceversa. Funciona en los dos sentidos.

¿Qué pensarías de alguien con una mancha de sudor en la camisa? ¿Qué pensarías de quien suspende un examen? ¿Qué pensarías de alguien que ha sido rechazado por el chico o chica que le gusta?

Es por empezar a practicar… 😉