Atento a la parte alegre del día

Para empezar, te invito a que nos quitemos las lentes de color rosa. El día de hoy será variado, suponiendo que no haya un evento destacado que lo vuelque hacia la dicha o la tragedia.

Tal vez haya momentos incómodos, pesados o tristes. Que éstos no hagan que se nos pase la parte alegre del día. Intentémoslo.

La felicidad de un día cualquiera

¿Qué pequeños sucesos te alegran? Algunos pueden darse sin que tengas que intervenir.

Por ejemplo, notar un agradable aire en la cara mientras caminas; entrar a un local y que esté sonando una canción que te gusta; encontrar un objeto que diste por perdido, etc.

humilde margarita

Hay alegrías fortuitas que te están esperando. Y surgirán otras tantas en las que tú sí has tenido o tendrás que ver.

Por ejemplo, celebrar que hoy avanzaste en una tarea, recibir la sonrisa de una persona que te quiere, contemplar el atardecer mientras te tomas despacio tu bebida favorita, etc.

Hoy tienes (o tenemos) la posibilidad de vivir unas cuantas alegrías. Grandes o pequeñas, ahí van a estar. Descubre o fabrica las tuyas. Saboréalas a gusto. Compártelas, si quieres.

Afina tu capacidad para detectarlas, para construirlas, para ser feliz. No sólo vives para resolver situaciones o aceptar reveses. También puedes disfrutar bastante en esta aventura.

Y el disfrute empieza en un día cualquiera. Uno como éste. Que no se te pase la parte buena.

¡Oh, sí! Yo haré lo propio también. ¡Venga! Atentos a la parte alegre. 🙂