Date permiso para disfrutar de un buen momento

Disfruta de las pequeñas alegrías de hoy.” Ésa es una recomendación cargada de sentido común, ya que la vida es esto que estamos experimentando ahora.

Parece fácil de llevar a cabo, pero para algunos de nosotros no lo es. Las responsabilidades ocupan la mayor parte del día. Y, si algo se queda fuera, ¿adivinas qué es?

Hay días en los que el tiempo no alcanza. Las tareas “serias” se llevan más cuota de la prevista y quedamos atrapados en ellas.

Ante la oportunidad de salir a dar una vuelta o de sentarnos a leer tranquilamente por un buen rato, el remordimiento nos asalta: ¿Cómo me voy de paseo con el desorden que tengo en casa?

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Es un ejemplo. Allá donde miremos hay cosas por hacer. Nos consta que el trabajo nunca acaba. Sólo termina cuando nosotros decidimos que ya está bien por hoy.

Y hoy es un día para cumplir con nuestras responsabilidades o acercarnos un poco más a nuestros objetivos. Pero también es un día para disfrutar de lo que nos hace felices, si problemas mayores no lo impiden.

Es un día para dar un paseo, para cantar con la cigarra o para cualquier otra cosa “poco útil” que nos alegre el corazón.

Si es una actividad sana y nos brinda un momento de disfrute, no merece quedarse fuera en pro de adecentar un poco más la casa o de avanzar otro trabajo.

Porque esas actividades “poco útiles” en apariencia son las que nos servirán para desconectar de las tensiones, para reponer energías y para sentirnos contentos hoy.

Entonces, ¿por qué nos cuesta darnos permiso para hacer ese tipo de cosas? ¿Por qué tiende a quedarse fuera el paseo, en lugar de trabajar un poco más?

Cada uno tendrá sus razones, aunque no las haya descubierto. Ya te digo que yo quedo atrapada en la necesidad de terminar “lo más importante” con más frecuencia de la que quisiera.

Es cuando llega la noche y pienso en lo que he hecho durante el día, cuando me doy cuenta de si he cometido el error de dejarlo pasar sin dedicarle un tiempo a esas actividades que me encantan y no son tan útiles. ¿Acaso no eran ésas importantes?

Es entonces cuando pienso en qué puedo hacer al día siguiente para no repetir el mismo error. Es entonces cuando decido que, si mañana tengo la oportunidad, la aprovecharé. Me doy permiso para hacerlo.

¿Y tú? ¿Para disfrutar de qué actividad te has dado permiso hoy?