¿Te pasa inadvertida la belleza de la gente?

¿Qué te parece si celebramos que estamos rodeados de gente “guapa”? Bellísima, con todas sus letras.

No todas estas personas tienen un físico espectacular. Puede que su belleza no salga en revistas o periódicos, ni sea objeto de ovaciones. Puede que su belleza sea otra.

La belleza, si le hacemos caso al diccionario, es una cualidad que provoca placer a quien la contempla.

Supongamos que a ti y a mí nos produce placer contemplar unos ojos bonitos. Pero, a partir de ahí, habrá distintas cualidades que nos inspiren.

risa diaria

A mí me alegran muchos detalles bellos (según mis gustos). Me conmueve escuchar a alguien hablando con cariño a otra persona. Me impacta cuando alguien se muestra ilusionado o muy contento ante una novedad pequeña.

Admiro a quien realiza un gesto solidario. A quien pone paz en una trifulca. A quien, a pesar del cansancio visible en su cara, dedica una sonrisa a los demás. Etc.

Se ve que tengo especial debilidad por personas luminosas, cálidas y valientes. Además de contemplar su belleza, aprovecho por si puedo aprender de ellas.

Agradezco la presencia de estas personas que no son perfectas y, a buen seguro, protagonizan acciones menos inspiradas. Y, aun así, son bellas, muy bellas.

Me pregunto qué belleza es la que a ti te inspira. ¿Será un carácter fuerte? ¿Será la inteligencia? ¿Será el ingenio? ¿Una cuidada melena?

Lo que compartimos es la suerte de observar eso que admiramos todos los días. Y no sólo sale por la tele. Lo tenemos cerquita, que impresiona más.

Llenemos el corazón de belleza, especialmente cuando nos levantemos pensando que el mundo está echado a perder. Afortunadamente, no es así. Hay muchas, muchas personas cuyos bellos aportes nos ayudan a recobrar la alegría.

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