5 Ideas más para madrugar sin odiarlo

¿Te has propuesto levantarte antes? ¿Te ves en la tesitura de hacerlo sin que te agrade la idea?

Encuéntrale sus ventajas y hazlo llevadero, en lugar de resistirte y sufrir en vano. Ésa es la propuesta y, en torno a ella, giran las ideas que siguen. A ver qué te parecen.

1. Elabora un plan el día anterior. Dedica unos minutos a hacer un esquema flexible para tener una hoja de ruta. Decide qué va dentro y qué se queda fuera.

Esta sencilla costumbre le da un rumbo a tu día. Un día con momentos variados, donde esperan pequeños logros y alegrías más allá del instante del madrugón.

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2. Coloca una actividad “crucial” a primera hora. Regálate la primera victoria del día con una tarea importante.

Por dos razones: (1) Ganas motivación para seguir adelante con lo que siga. (2) Pase lo que pase en las próximas horas, has ganado un avance que nada te puede quitar.

3. Arma una rutina con la que estés a gusto. Haz tu propio ritual mañanero y secuencia tus actividades, en lugar de improvisar. (Por ejemplo: ejercicio, ducha, desayuno.)

¿Es aburrido? ¿Quién lo dice? Tu creatividad está ahí para hacerlo más llevadero e incluso para disfrutarlo. Además, cuando tengas tu rutina bien armada y funcionando, ya verás que madrugar te cuesta menos.

4. Levántate cuando suene el despertador. El invento de retrasar la alarma cinco minutos más es perverso, a no ser que quieras aprovechar esos 5 minutos para meditar o hacer estiramientos.

De lo contrario, con la cabezadita de 5 minutos es más probable que te recrees en lo poco que te apetece levantarte, ¿o no?

5. Ten algo bueno en perspectiva. ¿Qué es ese “algo”? El proyecto en el que estás trabajando, que al fin vas a terminar. O, tal vez, la película que vas a ver esta noche. Lo que sea.

Una vez más, tu creatividad está ahí para encontrar uno o varios aspectos positivos a los que agarrarte, justo cuando más los necesitas.

Y, para que todo lo anterior te salga, no olvides lo más importante: Duerme las horas que tu cuerpo necesita. Inténtalo. Hazlo prioritario.

Porque, cuando no duermes bien, madrugar es odioso y lo que venga después, también.