No salió tan bien como esperabas, pero YA PASÓ

Quién no se ha encasquillado alguna vez en una experiencia de fracaso…

El capítulo acaba. Punto. Y la mente sigue volviendo atrás, empeñada en escribirlo de otra manera.

De sobra sabemos que no se puede cambiar lo ocurrido. Hemos de asumirlo y seguir hacia delante. Pero eso, que suena tan práctico y saludable, cuesta hacerlo en ocasiones.

Si te parece, vamos a recordar tres estrategias efectivas para hacer las paces con ese capítulo o pasaje de nuestra vida que acabó con sabor a fracaso.

escribir

1. Rescata lo positivo.

Para poner equilibrio, ayuda recordar la experiencia desde distintos puntos de vista.

Si sólo nos quedamos con el dolor y con lo que faltó y/o falló, ignoramos posibles aspectos positivos, como lo que sí aprendimos y lo que sí hicimos bien.

Por poco que tuviera la experiencia de bueno, merece la pena rescatarlo.

2. Acepta la experiencia como fue.

¿Amarga? ¿Decepcionante? Es difícil volver la página sin desear que hubiera sido de otra manera. Difícil, pero necesario.

Aunque no nos gustara el resultado, hemos de aceptarlo, como quien pierde una partida. La dejaremos atrás, dándonos permiso para vivir nuevas experiencias; para escribir episodios con un final distinto.

3. Encuéntrale un punto cómico.

Complicado, cuando el suceso es reciente. No tanto, cuando vamos tomando distancia del mismo.

¿Qué chiste tiene un rechazo o haber fallado en un proyecto? Depende.

Si nos da por escribirlo en clave de comedia y contarlo como si le hubiera sucedido a otro, tal vez consigamos ver la experiencia de un modo mucho más ligero.

Podemos probar. Total, ¿qué vamos a perder? ¿El tiempo? Mejor invertido está si buscamos opciones para remontar, que revolcándonos en pensamientos que nos hundan más, ¿no te parece?

Imagen de pedrosimoes7