7 Ideas para los días de productividad atascada y bajo entusiasmo

La mayoría de nosotros pasamos por temporadas más productivas que otras. Eso es lo “normal”. Lo excepcional es moverse todo el tiempo con la exactitud de un metrónomo.

Días muy fructíferos o modestamente productivos se intercalan con otros en los que avanzar cuesta bastante.

En ocasiones, es fácil identificar la causa por la que rendimos menos: la vuelta de vacaciones, el cansancio, la desmotivación, problemas de salud (u otros), etc. Otras veces, no está tan claro. Perdemos el ritmo, sin saber porqué.

Ser conscientes de ello nos ayuda a tomarnos esta situación sin desgastarnos con culpas o reproches. Aceptamos que pasamos por días flojos con naturalidad, mientras ponemos en práctica ideas para movernos a un ritmo más ágil.

De hecho, ésa es la idea estrella de las propuestas que siguen.

Ideas para ir desatascándote

montaña rusa

1. Acepta el bajón. Es temporal; una rachilla de tantas. Y, si llegara a prolongarse demasiado, se te ocurrirían otras maneras de abordar el asunto.

Ya. Te encantaría salir de ahí a toda velocidad (como al resto de nosotros). Pero las cosas no siempre cambian al ritmo que nos gusta. Date tiempo y pon de tu parte para favorecer la remontada.

2. Prioriza. Echa un vistazo a tus responsabilidades y destaca las que sean más importantes para ti. Ponerlas en orden te beneficiará por partida doble.

(1) Aunque avances menos, dedicas más energía y atención a lo esencial. Con lo demás, puedes ponerte al día progresivamente.

(2) Pensar en tus prioridades te “obliga” a recordar porqué son lo más importante para ti. Deja que esas buenas razones te den fuerza.

3. Haz sitio a lo agradable. El descanso y tus actividades preferidas te proveen de energía para cumplir con tus responsabilidades. No son una pérdida de tiempo.

Crea huecos para relajarte y disfrutar (solo y/o en compañía). Y ten en perspectiva momentos alegres que se aproximen por el horizonte. Eso también ayuda.

4. Déjate impregnar por lo positivo. Rodéate de influencias que te inspiren. Acércate a personas con una actitud positiva. Y, en general, acude a tus fuentes preferidas: música, lecturas, lugares, etc.

5. Aprende algo nuevo. Tú eliges. Puede relacionarse con tu trabajo, con tu hobby o con lo que sea que te guste. Puede ser un aprendizaje sencillo o uno más exigente.

El aprendizaje refresca y dinamiza la mente. Además, viene de perlas para el punto que sigue.

6. Usa tu creatividad. Pon en marcha ideas para recobrar la chispa. A veces basta con cambiar cositas muy simples para sentirte mejor y, desde ahí, moverte con más fluidez.

¿Ejemplos? Un cambio de look (el peinado, la vestimenta). Un cambio en el entorno. Un pequeño cambio en las rutinas… Experimenta.

7. Deja que el día te sorprenda. ¿Prevés que será pesado? ¡Uy! Ya vas predispuesto a mirar lo que te suceda desde esa óptica.

Vale que no infles artificialmente tus expectativas con que será un día maravilloso. Pero tampoco tiene porqué irte tan mal, ni costarte tanto lo que vayas a hacer.

Ponte en marcha con tu hoja de ruta para hoy, que ya harás balance por la noche. Tal vez descubras que ya te vas sintiendo un poquito mejor. ¿Por qué no?