¿Quién tiene el control de tu vida?

¿Tienes margen para tomar tus propias decisiones y actuar en consecuencia? Celébralo, porque es una gran conquista.

Cuando nacemos, los demás toman las decisiones por nosotros. Y, con el paso del tiempo, vamos ganando en autonomía personal: decidimos y hacemos cada vez más cosas por nuestra cuenta, sin depender de otros.

Éste es un logro de los grandes. Más meritorio aun para personas que crecen con limitaciones (físicas o de otro tipo) o en ambientes que no promueven la autonomía.

timón

Por lo general, las personas vamos sumando en autonomía. Y, con ello, alimentamos la confianza en nosotros mismos. Por esa razón es importante disponer de cierto margen para decidir y actuar según nuestras propias convicciones.

Ese margen pocas veces nos lo regalan. Vivimos rodeados de personas que esperan que nos comportemos según sus deseos. Es lo normal. Así son las relaciones humanas.

Yo espero que vengas a mi fiesta. Tú esperas que Antonio te arregle el ordenador. Antonio quiere que Pepe, su empleado, trabaje hasta las 8. Pepe quiere que su hijo aprenda inglés. Etc.

Todos necesitamos a los demás o esperamos cosas de ellos. Y está bien así, siempre que cada uno de nosotros tenga margen para decidir y actuar por su cuenta.

Si ese margen no existe y sólo actúas conforme las decisiones y las expectativas de todos los que están alrededor, pierdes el control de tu vida. Y, en ese escenario, el panorama es poco alentador.

Tal vez, te encalles en la dependencia, surja el resentimiento o, quizás, te agarres a la fantasía de que, una vez que cumplas con lo que te piden, estarán contentos y dejarán de pedirte más.

Eso no suele ocurrir. Obsérvalo en tu propia experiencia. Cuando los demás se acostumbran a que te comportes de cierta manera, esperan que sigas haciéndolo igual. Eso, si no les da por tensar la cuerda y pedir un poco más.

¿Cómo reclamar tu espacio?

Si quieres ser más autónomo de lo que eres ahora, la solución pasa por tomar decisiones diferentes.

Para cada persona, dependiendo de sus circunstancias, serán unas: replantearse sus prioridades, cortar el contacto con ciertas personas, cambiar de ambiente, aprender a decir que NO más a menudo, etc.

Hazte a la idea de que ese espacio no te lo van a regalar. Tendrás que conquistarlo tú mismo, atreviéndote a comportarte de un modo distinto y aceptando la responsabilidad que ello conlleva.

Para tomar el control y vivir tu propia vida, necesitas hacerlo, por difícil e incómodo que resulte. Pero podrás. ¿Acaso será la primera cosa difícil que hagas? 😉