La decisión de empeorar o mejorar en una mala racha

Las cosas siempre pueden ir a peor.” Eso lo dicen Murphy y sus seguidores. Y lo hemos podido comprobar en una de esas malas rachas que parecen no tener fin.

¿Has vivido alguna mala racha? ¿Estás viviendo una en este momento? Según tu experiencia, tal vez coincidas conmigo en que uno mismo puede mejorar o empeorar las cosas dependiendo de la actitud que adopte.

Puede iniciarse una espiral negativa sin que tú intervengas. Como cuando te enfermas, por ejemplo. Esa circunstancia suele acarrear consecuencias en otras áreas de tu vida.

Para que las cosas vayan mal o para que vayan de mal en peor, muchas veces no hay que hacer nada. Se inicia una espiral de sucesos que no es culpa de nadie. Y ya está.

espiral

Frenando la espiral

Las circunstancias son las que son. Tal vez no puedas cambiarlas. Pero tu actitud, sí.

Yo tardé en darme cuenta de que, independientemente de lo que pasara, podría elegir la manera de manejarlo. Podía “colaborar” con las circunstancias, yendo más abajo todavía, o podía echar el freno e intentar la remontada, de ser posible.

Colaborar con una mala racha puede consistir en permanecer en un rincón compadeciéndote de ti mismo, en escarbar en las heridas, en buscar culpables, etc.

Hay veces en las que uno está tan desorientado y dolido que no atina a hacer otra cosa. Pero, en algún momento, la tempestad amaina y uno puede pensar en lo que está haciendo.

Es entonces cuando puede decidir levantar la cabeza, a pesar de todo. Tal vez, desde ese primer gesto, comience la remontada: una sucesión de pequeños pasos dirigidos a salir de la crisis.

Y, en el peor de los casos (que no se pueda hacer nada para ir a mejor o poca cosa), al menos, no estaría ayudando a empeorar una situación complicada de por sí.

Eso, mientras dure. Porque yo prefiero quedarme con otro clásico: “No hay mal que dure cien años.” 😉

Imagen de _Hadock_