¡Hola! Vengo a hacerte sentir mal. ¿Me dejas?

¿A que si te hago la pregunta del título me respondes “NO”?

Si yo quiero llamar la atención así o me gusta provocar a otros, ¿tendrías que ayudarme a ello? ¿Por qué? ¿Porque a mí me da la gana?

En las actividades que realizas puede que te relaciones con personas que llegan con estas intenciones. No las dejan tan claras con sus palabras, pero las acciones hablan por sí solas.

Está el colega que le pone pegas a todo cuanto haces y frunce el ceño cuando tienes algún logro. El que hace bromitas sarcásticas tratando de que te sientas ridículo. El que llega buscando conflicto y aprovecha cualquier excusa para sacar las garras. Etc.

háblale a la mano

Hemos de hacernos a la idea de que hay personas que eligen comportarse mal con otros; que necesitan llamar la atención y no tienen mejores ideas para hacerlo o que no se dan cuenta de lo nocivo de su comportamiento.

Ellos tienen la opción de comportarse de una manera más respetuosa, más adecuada. Y tú también tienes opciones: la de seguirles el juego o la de no dejarles que impacten en tu bienestar.

Permanece en calma

Si alguien te falta al respeto, es él/ella quien se está pasando cuatro pueblos. Y que lo haga él/ella no implica que hagas tú lo mismo.

Respétate tú. Eres su igual; no estás por debajo. A menos que el individuo se ponga violento y te rompa los esquemas, trata de permanecer en calma cuando intente sacarte de quicio.

¿Cómo se hace eso? Ufff… Hay quien respira profundamente. Hay quien se concentra en contar hasta diez. Hay quien se imagina que en ese momento está en compañía de una de sus personas favoritas.

Ya es un poco tranquilizador el simple pensamiento de que en tu vida hay cosas más importantes y agradables que las interacciones con esta persona. ¿Cuáles son? Rescatarlas en ese momento también puede ayudar.

Sal de escena

  • Intenta no entrar al trapo. No le des la atención que quiere.
  • Manteniendo la calma, hazle saber que su comportamiento no está siendo respetuoso (si lo consideras oportuno o seguro).
  • Deja atrás la situación y/o a la persona negativa cuanto antes.
  • Tan pronto como pase, vuelca tu atención hacia experiencias más agradables.

Y, si necesitas apoyo para conducirte en relaciones con personas que se comportan así, búscalo.

Lo mismo que las relaciones humanas pueden ser una enorme fuente de fuerza y bienestar, pueden ser nefastas y dañinas. Necesitamos dar prioridad a las relaciones saludables.

Como tú, también yo he pasado malos ratos, empezando hace muchos años en la hora de gimnasia en el colegio. Conforme pasa el tiempo y se acumulan las experiencias, uno va entendiendo la dinámica de estas interacciones y haciéndose de recursos para manejarlas.

Sigamos en ello. Sigamos practicando para atenuar el impacto negativo del comportamiento de esta gente en nuestro bienestar. Y sigamos poniendo el acento en las relaciones y experiencias que sí queremos que formen parte de nuestra vida.

Imagen de BaileyRaeWeaver

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